El Niño Jesús de Praga estrena capilla en el pueblo checo-brasileño de Batayporã

La réplica del Niño Jesús de Praga que se halla en el municipio brasileño de Batayporã dispone ya de una nueva capilla.

Batayporá, foto: David Koubek, ČRoBatayporá, foto: David Koubek, ČRo En Brasil hay nada menos que tres municipios fundados por colonos checos, los tres como parte de la política de expansión de la multinacional checoslovaca del calzado Baťa, que en los años 30 se reubicó a Brasil huyendo de los nazis.

En una de estas localidades, Batayporã, el contacto con Chequia es continuo y recientemente se ha visto aumentado con el proyecto de capilla para su réplica del Niño Jesús de Praga, estrenada a comienzos de septiembre.

El cónsul honorario de la República Checa en la ciudad, Evandro Trachta, comenta para iRozhlas el contexto general de la obra.

Evandro Trachta, foto: David Koubek, ČRoEvandro Trachta, foto: David Koubek, ČRo “Es una capilla para la estatua del Niño Jesús de Praga que recibí el año 2010 de parte de la orden de los carmelitas y que nos trajo en persona el cardenal Duka en 2013, cuando nos visitó el Papa en Río de Janeiro. La estatua estaba hasta ahora en la iglesia de Batayporã”.

La nueva construcción se sitúa cerca del monumento conocido como las Puertas de Moravia y formará parte de una nueva plaza que se está realizando en colaboración con patrocinadores checos. La relación con Chequia, y la inspiración en la tierra natal de sus antepasados, es una constante en Batayporã, prosigue Trachta.

La réplica del Niño Jesús de Praga en Batayporã, foto: Romuald Štěpán RobLa réplica del Niño Jesús de Praga en Batayporã, foto: Romuald Štěpán Rob “La decoración de la capilla está inspirada en otra capilla que se encuentra en la ciudad Veselí nad Moravou, en Moravia. Hay una campana, un cristal protector, y una cosa interesante es que hay unas puertas que se abren con tres llaves. Nos inspiramos en las joyas de la corona de Praga. Una llave la tendrá el presidente del centro monumental, la segunda el párroco, y la tercera el miembro más mayor de mi familia. Es una manera de proteger la estatua, que es la única réplica oficial del Niño Jesús de Praga que hay en Brasil”.

A la inauguración asistió el embajador checo en Brasil, Jiří Havlík, y un representante de la iglesia checa, Romuald Štěpán Rob. Todo el proyecto cuenta de hecho con la implicación personal del cardenal Dominik Duka, señala Trachta.

“Me prometió que nos haría la donación de la campana. Esta se ha fabricado en Chequia y hay dos. Una de ellas es para Batayporã y la otra se ha quedado en Veselí nad Moravou. Allí hemos acordado con el alcalde que se hará un monumento relacionado con Batayporã. Es un símbolo. La campana de Batayporã sonará igual que la campana de la República Checa”.

Un ahoj en medio del Mato Grosso

Dolores Baťa, foto: Ian WilloughbyDolores Baťa, foto: Ian Willoughby Como otras poblaciones predominantemente habitadas por descendientes de checos en América Latina, se produjo una desconexión con la metrópolis durante la Guerra Fría. Con la vuelta de la democracia a las tierras checas en 1990, los puentes diplomáticos y culturas se volvieron a tender y la cultura checa vivió un renacimiento.

El mismo Trachta, descendiente del primer alcalde de Batayporã, Jindřich Trachta, es uno de los promotores de la cultura checa en la zona y ahora con apoyo institucional desde su nombramiento como cónsul honorario. Su visión es más bien optimista.

“Ahora la cultura checa se vive más. Está la señora Dolores Baťa, nieta de Jan Antonín Baťa, que se encarga de organizar Klenot, nuestro conjunto de baile. Y en él el 60% de los miembros o más son gente local, que no tiene raíces checas. La música y el baile han enamorado al público, que tiene la oportunidad de conocer la cultura checa. Y también tenemos a la profesora de checo que manda el Ministerio de Relaciones Exteriores. Ahora tenemos a la escritora Markéta Pilatová, que tiene mucho trabajo”.

Markéta Pilátová, foto:  Jiří Sobota, ČRoMarkéta Pilátová, foto: Jiří Sobota, ČRo En este sentido agradece que Markéta Pilatová entienda su posición como maestra de checo en la localidad en un sentido amplio, formando parte de un proyecto de revitalización cultural a largo plazo.

“La base del proyecto es enseñar checo, pero Markéta lo lleva más lejos. Hace muchas actividades para los estudiantes y especialmente para la generación más joven. Eso es para mí importante, porque trabajar con la generación mayor es algo que termina pronto. La inversión en los jóvenes hará que tengan en el corazón al menos un poco de la República Checa, que conozcan que nuestro fundador fue Jan Antonín Baťa, y otras cosas de nuestra historia. Cuando uno va por las calles de Bataypora, y entra en un bar o una tienda y le saludan diciendo ahoj, eso es para nosotros algo hermoso”.

Batayporã fue fundada en 1967 a partir de un proyecto de la multinacional Baťa iniciado en 1953. Es la última de las tres ciudades Baťa en Brasil. Las dos primeras son Batatuba y Bataguassu, fundadas en 1941 y 1943 respectivamente.