El artista checo Richard Pachman aprecia la vida y ama la música

Richard Pachman es un joven músico checo al que los especialistas predestinan un gran futuro. Sus actuaciones son muy bien recibidas por el público de todas las edades y apreciadas igualmente por la crítica especializada. Pachman, oriundo de la ciudad de Olomouc, al este del país, se dedica especialmente a la música esotérica y seria, aunque se inclina también por géneros modernos.

"La música es el gran amor de mi vida", afirma Richard Pachman con una dulce sonrisa en los labios. Y esa dulzura la transmite a través de su música a los espectadores. Porque Richard Pachman es cantante, músico y compositor.

"Cuando tenía unos ocho o nueve años, me gustaba el grupo musical sueco ABBA. Sus canciones son muy melódicas y suelo escucharlas incluso hoy. Entonces las conocía todas de memoria, y para poder tocarlas en mi piano, las sometí a un arreglo y luego las tocaba en la escuela a mis compañeras de clase. Confieso que tuve éxito. Un día me puse de nuevo al piano y me entusiasmé tanto que no paraba de tocar. De pronto reaccioné y me di cuenta de que la melodía que estaba interpretando no era de ABBA, sino que inventé algo nuevo. Naturalmente, desde aquel entonces avancé profesionalmente, pero esos fueron mis primeros pasos en la composición".

Gracias al apoyo de sus padres, Richard Pachman comenzó a dedicarse a la música desde temprana edad. Nació en 1966 y al cumplir seis años de edad sus padres lo inscribieron a cursos de piano en la Escuela Popular de Artes. El piano le abrió el camino a la composición. Pero seguir por esa vía se le hizo posible gracias a otra casualidad. En el edificio en el que Richard Pachman vivía en Olomouc con sus padres, vivía también Jaroslav Vrastil, reconocido pianista checo. Según Pachman, ese músico fue el primer crítico de sus composiciones y fue él quien le dijo que continuara con esa labor. Vrastil convenció a Pachman de que se dedicara también al canto y aprovechara así su agradable tono de voz.

La composición y el canto los estudió Richard Pachman posteriormente en el Conservatorio de Jaroslav Jezek, en Praga. Simultáneamente hizo estudios en un liceo y posteriormente, en la Escuela Superior de Economía en Praga. Al tener que decidirse más tarde por el camino que emprendería en el futuro, venció su amor a la música.

A Richard Pachman suelen denominarle el "Vangelis Checo". Pachman rechaza semejantes comparaciones, sosteniendo que cada músico tiene su propia identificación que se hace sentir en cada una de sus composiciones. No hay composiciones idénticas y tampoco es posible tratar de identificar a dos músicos.

"Se dice que cada compositor compone durante toda su vida una sola melodía o canción, modificando siempre un poco la versión original. En mi caso, la música sale de mi alma y refleja mis sentimientos. No me gusta dividir la música en géneros. Para mí existen sólo dos tipos de música: la música buena y la música mala. Mi música es emotiva, romántica y poética y está dirigida a personas sensibles, ya que también lo soy yo. Y luego depende de cada persona que la escucha si la califica de buena o de mala".

Los primeros pasos en el mundo profesional de la música, Richard Pachman los emprendió en 1991, al ser transmitida por radio su composición "Para Mozart". Desde entonces fueron editados trece álbums de Richard Pachman, en los que se presenta como solista, así como en compañía de otros músicos. Además de la República Checa, actuó en Estados Unidos, Alemania, Austria, Israel y otros países. Compuso música para varias películas y musicales checos, desempeñándose en ellos también como actor.

Al observar la sutil y frágil figura de Richard Pachman resulta difícil creer que esa persona tenga tanta energía e invención artística. Pachman confiesa que gran parte de ello se debe a la dura experiencia que le tocó vivir hace unos años y que posteriormente describió en su libro "El sabor del dolor", publicado en 2004.

Fue en agosto del año 2000. Richard Pachman, junto a un grupo de amigos, estaba pasando unos días de verano en la casa de campo de uno de ellos. En cierto momento a Pachman le dio sed y vio que en una bolsa en el suelo había botellas de agua. Cogió una y con un largo trago quiso saciar su sed. Pero ya al tragar el líquido se dio cuenta de que algo estaba mal.

En la botella no había agua sino lejía que los padres del amigo tenían allí para limpiar las tumbas de sus parientes muertos y sepultados en un cementerio cercano. Pero, ¡quién lo habría imaginado! Richard Pachman estuvo al borde de la muerte. Como por milagro logró sobrevivir, aunque tuvo que someterse a un sinnúmero de operaciones. Hasta hoy sufre ciertas consecuencias de esa "mala jugada del destino".

"Ya sé cuál es el sabor del dolor. Es como un repugnante líquido químico que quema la garganta, como unas milagrosas gotas dulces que adormecen y calman el dolor, como las largas noches en vela cuando uno no puede ni moverse, como un reto a confirmar cuánto un hombre es capaz de aguantar, quizás también como las convulsiones que tienen las mujeres antes de dar a luz ..... tiene sabor a lo que no me mató y a lo que me dio nuevas fuerzas... Aunque ya nunca nada será como antes".

Este fue un fragmento del libro de Richard Pachman "El sabor del dolor", en el que el músico describe el período de su vida en el que le tocó vivir al borde de la muerte. Como afirma Pachman, en los peores momentos le ayudaron mucho los médicos, su familia, sus amigos, la música, así como la pintura.

"A la pintura, al igual que a la música comencé a dedicarme a mis seis años de edad. La música es mi mayor amor y la pintura, una de mis mayores aficiones. A veces demoro semanas y meses en hacer un cuadro, otras veces necesito sólo unas cuantas horas. Durante el período crítico de mi vida pasé horas pintando. Ese trabajo me ayudaba a superar el dolor y la desesperación. Es difícil describir la sensación de un artista que termina una obra y se pone a analizarla. Eso le da nuevas fuerzas y a mí me ayudó a sobrevivir".

En el año 2003, Richard Pachman y su colega y amigo, Patrik Vojuch, crearon el grupo PRojekt, o sea, "proyecto" en español. Las dos letras iniciales son las primeras letras de los nombres de los dos intérpretes. El elenco, en el que actúan con regularidad también varios guitarristas de rock checos, enlaza en sus creaciones con la escena musical independiente contemporánea alemana.

Es el único grupo checo que interpreta arreglos sintetizados propios de la música de los años 80 del siglo XX. En cuanto al estilo, se le podría comparar en cierta manera con Depeche Mode, por ejemplo.

Richard Pachman afirma que últimamente atraviesa por un período muy positivo en su vida, lo que le llena de optimismo y fe en el futuro.

"Parece que el destino me deparó ahora vivencias agradables para indemnizarme por los sufrimientos vividos. Tengo mucha energía y nuevas ideas en la cabeza. Es como si ahora hiciera de una sola vez todo aquello que no pude hacer al quedar paralizado casi por dos años después del accidente sufrido. Sigo agradecido al destino por haberme permitido renacer", confiesa Richard Pachman.