“Con Jiří Trnka llegó el arte a la animación”

El mundo de la animación conmemora este año el centenario del nacimiento del revolucionario creador Jiří Trnka, responsable del boom que vivió el cine de animación checo en la segunda mitad del siglo XX. Se le conocía como el Disney de la Europa del Este, pero sus dibujos animados se acercaban a veces al surrealismo y sus marionetas se revolvían contra ‘La Mano’ totalitaria que movía sus hilos.

Jiří TrnkaJiří Trnka “Su aportación al cine de animación con marionetas fue tan importante como la de Walt Disney al cine de animación tradicional”, dijeron de Jiří Trnka hace unos días en el Festival de Cine de Nueva York. Ese prestigioso certamen ha querido rendir homenaje al creador checo en el año del centenario de su nacimiento, ofreciendo en su programa películas como ‘Antiguas Leyendas Checas’.

Jiří Trnka, nacido en Pilsen en 1912, creó una escuela que hizo famosa la animación checa en todo el mundo. Se le conoció como el Disney de Europa del Este, pero a diferencia del norteamericano, las creaciones de Trnka trascendían del público infantil, como dice Jan Klos, que fue también animador en el estudio de Jiří Trnka.

‘El Sueño de una Noche de Verano’‘El Sueño de una Noche de Verano’ “A mí me asustaban mucho sus ilustraciones cuando era niño. En aquella época teníamos muchos libros de dibujos kitsch a los que estábamos acostumbrados, con dibujos bonitos sobre el amor… y de repente con Trnka llegó el arte”.

Gracias a vivir en Pilsen, la ciudad del marionetista Josef Skupa, el joven Trnka pudo aprender y formarse artísticamente al abrigo del gran maestro de los títeres, que también fue su mentor y quien convenció a su familia a que le dejara dedicarse a ese arte. Trnka además prosperó rápidamente como ilustrador, actividad que también quedó plasmada en películas suyas como ‘El Sueño de una Noche de Verano’, de William Shakespeare.

‘Los Animales y los Bandidos’‘Los Animales y los Bandidos’ Tras la Segunda Guerra Mundial comenzó Trnka su carrera en la animación, con la que revolucionó el género. Al principio hizo cortometrajes de dibujos animados. Con ‘Los Animales y los Bandidos’ consiguió el premio de la primera edición del festival de cine de Cannes. Su estilo ya era experimental, apuntando al surrealismo. Los temas iban desde el nazismo hasta la crítica de los valores tradicionales.

Consiguió enseguida renombre a nivel internacional, pero Trnka echaba de menos sus queridas marionetas. Con ellas se sentía más en casa que con los dibujos sobre papel. Surgió la colaboración con Břetislav Pojar, cuyo primer largometraje, ‘El Año Checo’, se hizo con premios como el del Festival de Venecia.

La adaptación de leyendas populares, la temática costumbrista y amable de esas primeras películas consiguió el favor de las autoridades comunistas, que empezaron a patrocinar las películas de Trnka.

Pero Trnka fue más allá, explica Edgar Dutka, también animador del estudio de Jiří Trnka.

“La animación es muy cara, pero teníamos la suerte de estar apoyados por el Estado porque los bolcheviques lo consideraban un medio de propaganda cultural. Se enorgullecían de Trnka, pero Trnka no lo tenía fácil. De hecho, la que para mí es su película más bonita es ‘La Mano’, que terminó siendo prohibida”.

Jan Klos, foto: ČT 24Jan Klos, foto: ČT 24 Según se dice, Jiří Trnka pasaba hasta 16 horas en su taller al día dedicado a sus marionetas. Sus técnicas de fabricación fueron evolucionando, llegando a desechar la madera por plásticos u otros materiales que le permitieran acercarse más al personaje que quería crear para cada ocasión.

Los métodos de construcción de marionetas surgidos del taller de Jiří Trnka fueron revolucionarios y aún hoy en la República Checa siguen sin ser superados, dice Jan Klos.

“De amor a las marionetas, hizo un sistema de fabricación de marionetas que hasta hoy no ha sido superado. Trnka probó muchas opciones técnicas distintas, pero la que luego Pojar continuó, es la de hacer las marionetas con un esqueleto”.

Václav TrojanVáclav Trojan Sus marionetas no movían la boca y Trnka prefería la música a los diálogos para que estas se expresaran. Para ello tuvo también la suerte de poder contar con las composiciones de Václav Trojan, que tanto gustaban a Trnka, que a veces hizo el guión en función de la música, y no al revés.

El movimiento natural de las figuras de Trnka supuso también un paso adelante en ese arte. Su técnica más utilizada fue la de stop-motion, en el que se graban cuadros de las figuras detenidas y cuando se juntan todas, dan la sensación de movimiento. Esta técnica le permitió quitar los cables a las marionetas.

‘La Mano’‘La Mano’ En su último filme, ‘La Mano’, Trnka alcanzó posiblemente la cumbre de su obra. Considerado como una de las obras maestras de la animación de toda la historia del cine, en esa cinta de 1965 la marioneta de un artista es dominada por una mano real que quiere dirigir sus hilos.

La película es considerada una alegoría de los problemas de los creadores en la Checoslovaquia comunista con la censura y las directrices del Partido Comunista. El filme obtuvo sin embargo el visto bueno de los censores sin problema, pero después del 68, y de la propia muerte repentina del autor al año siguiente, fue prohibida su exhibición pública hasta veinte años después, tras la caída del régimen, explica Edgar Dutka.

‘La Mano’‘La Mano’ “La Policía Secreta vino al estudio de Jiří Trnka en 1969, cuyo edificio estaba justo enfrente del nuestro, y se llevó todas las copias de ‘La Mano’. Pero en la sala de proyecciones, Gustav Bezděkovský logró esconder una, que era la que nos poníamos siempre. Sentíamos toda su fuerza, veíamos al artista en el régimen totalitario. Incluso profetizó su propio destino, su funeral y su caída”.

El régimen comunista se olvidó incluso del resto de sus películas, dice Dutka, que tampoco volvieron a ponerse en cine o televisión hasta pasados demasiados años.

Jiří Trnka murió de una afección cardiaca el 30 de diciembre de 1969, a la corta edad de 57 años, dejando una estela de reconocimiento y admiración difícil de igualar, dice el animador Jan Klos.

“Para mí es una personalidad tan fuerte, de las que cambian la sociedad, como Baťa o Škoda. Una persona que con su amor, permaneció hasta la muerte enganchado a las marionetas. Ya en los años 30, cuando abrió su teatro de marionetas como el de Skupa, lo tuvo que cerrar al año, porque se demostró que él era más escultor que guionista, director o un comediante. Pero su pasión se la transmitió a otras muchas personas”.

Fuera de la República Checa, su nombre permanece ligado a la época dorada de la animación del país, un periodo que con el vertiginoso desarrollo de las técnicas digitales actuales de animación parece incluso más lejano de lo que en realidad es.