Vuelven los trolebuses a Praga después de 46 años

La línea 58, la primera de trolebús en Praga después de 46 años de ausencia, conectará el barrio de Palmovka con el de Letñany.

Foto: Vojtěch VilímecFoto: Vojtěch Vilímec El 15 de octubre de 1972 salió de la plaza Na Orionce el último trolebús que recorrió las calles de Praga. Ahora este medio de transporte eléctrico vuelve a la capital checa en forma de la línea 58.

Después de un periodo de prueba, la Empresa de Transporte de Praga aprobó la permanencia de esta nueva conexión entre los barrios de Palmovka y Letñany. Los trolebuses pasarán cada día de nueve de la mañana a cinco y media de la tarde, con una frecuencia de 60 minutos. Se tratará de vehículos de nueva generación, los llamados trolebuses de batería, explica Aneta Řehková, de la Empresa de Transporte de Praga.

Foto: Carlos FerrerFoto: Carlos Ferrer “Representa una combinación de la probada tecnología de los trolebuses y de las modernas baterías de tracción, que permiten un funcionamiento adecuado en lugares sin cableado para trolebuses. Es decir, que puede funcionar en la práctica en régimen de electrobús”.

Los trolebuses aparecieron en Praga en el año 1936. La primera línea llevaba de la cochera de Střešovice hasta la iglesia de San Mateo, cerca del parque natural de Divoká Šárka. El periodo de máximo apogeo fueron los años 50, detalla Milan Pokorný, antiguo trabajador del Museo Municipal de Transporte Público.

“La Empresa de Transporte tenía en marcha 11 líneas que cubrían 60 kilómetros. Los trolebuses pasaban al lado del edificio de la Radiodifusión Checa, por la plaza de Venceslao. Allí es donde más se recuerda el transporte en trolebús”.

El fin de este autobús con pantógrafo tuvo que ver con varios factores, prosigue Pokorný.

“Se construyó el ferrocarril subterráneo, el metro, por decisión política, que se convirtió en el eje del transporte de la ciudad. El trolebús, por sus propias características es más costoso, también económicamente: necesitan su cochera especial, alimentación eléctrica también en las afueras de la ciudad… Tuvo también influencia que se abaratara el gasóleo que venía de la Unión Soviética, lo que impulsó que se usaran más autobuses convencionales en las afueras”.

La ventaja de los trolebuses es que superan de forma más eficiente y efectiva los terrenos empinados, donde los autobuses se ven obligados a ir más lentos y tienen mayores dificultades. Esa es precisamente la razón de ser de la nueva línea 58, que tiene que superar la abrupta cuesta de la calle Prosecká.