Velorex, el legendario automóvil checo de tres ruedas renace en Praga

Unos 10 tipos del popular vehículo de tres ruedas checo Velorex, fabricado entre los años 50 y hasta 1973, se pueden ver actualmente en el Museo Nacional Técnico de Praga. Además de los tipos más conocidos, la exposición incluye Velorex de cuatro ruedas, así como prototipos únicos que nunca llegaron a fabricarse en serie, como el camión Velorex 435 D.

Velorex, foto: Martina SchneibergováVelorex, foto: Martina Schneibergová A mediados de los año 30 del siglo XX los hermanos František y Mojmír Stránský, que trabajaban en un taller de reparación de bicicletas cerca de la ciudad de Česká Třebová, diseñaron un pequeño coche de tres ruedas, inspirándose en el triciclo de la Morgan Motor Company de Gran Bretaña. En 1943 construyeron el primer prototipo de ese vehículo, que denominaron Oskar. Fue hasta en los años 50 que su coche, con motor de motocicleta Jawa, estructura de tubos de acero como los utilizados para las bicicletas y una capa de cuero en lugar de chapa metálica como carrocería, pasara a llamarse Velorex.

Gracias a que era accionado a mano, los hermanos Stránský consiguieron el necesario permiso de las autoridades comunistas para su fabricación en serie, presentándolo como un vehículo para personas discapacitadas. Su fabricación comenzó en un taller en la ciudad de Hradec Králové, que luego se trasladó al pueblo de Solnice, en Bohemia del Este.

Ladislav Šustr, foto: Martina SchneibergováLadislav Šustr, foto: Martina SchneibergováEl Velorex es muy liviano, por lo que el viaje en él provoca sensaciones diversas, según sostiene Ladislav Šustr, presidente del Velorex Club, que agrupa a los aficionados a este vehículo.

”Viajar en un Velorex es como si uno montara a la vez una bicicleta, un automóvil y volara en un avión. La persona que se sienta en un Velorex experimenta verdaderamente una mezcla de sensaciones”.

El mayor auge de los Velorex, a cuya carrocería no había que darle brillo sino lavarla, se registró en los años 60, cuando unos 100 vehículos abandonaban mensualmente el pequeño taller de los hermanos Stránský. La mitad aproximadamente era exportada a Hungría, Polonia, Bulgaria y Alemania Oriental. A lo largo de la historia del taller fueron fabricados más de 15.000 Velorex en total. Su producción terminó a comienzos de los años 70, cuando otras compañías comenzaron a lanzar al mercado automóviles de categoría superior accionados a mano.

Hermanos de Stránský, foto: ČTHermanos de Stránský, foto: ČT Actualmente existen en la República Checa varios clubes de aficionados a los Velorex que organizan encuentros regulares. Uno de los grandes admiradores de los Velorex es el destacado cardiólogo checo, Jan Pirk, quien hasta el presente posee cuatro de esos coches. Como cuenta, los utiliza en verano en viajes cortos en su casa de campo.

“El manejar un Velorex no es tan fácil como puede parecer a primera vista. Por ejemplo, hay que entrar despacio en las curvas porque el vehículo no es muy estable debido a que tiene sólo tres ruedas. Cuando viajo con mi esposa y nos acercamos con el Velorex a una curva, ella siempre me suplica que maneje con cuidado para no volcarnos. Y una verdadera maestría es evitar dar con las ruedas del coche en los huecos en las carreteras porque como son tres las ruedas, uno tiene que hacer un eslalon para dejar el hueco de un lado”.

La exposición de los legendarios vehículos Velorex en el Museo Nacional Técnico de Praga se prolongará hasta el 25 de septiembre.