Un enorme búnker en Slaný nos lleva a los tiempos de la Guerra Fría

Uno de los más grandes búnkeres militares subterráneos de la República Checa se abrirá al público este sábado. Se trata del búnker Drnov, situado cerca de la ciudad de Slaný, que durante el período culminante de la Guerra Fría formó parte del sistema nacional de defensa antimisiles.

El búnker Drnov, foto: Archivo de Museo de la Guerra Fría en DrnovEl búnker Drnov, foto: Archivo de Museo de la Guerra Fría en Drnov Con sus más de 5.500 metros cuadrados y tres plantas subterráneas, el búnker Drnov figura entre los más grandes refugios militares en territorio de la República Checa. Fue construido a comienzos de los años 80 durante la llamada Guerra Fría con el fin de proteger al país del ‘enemigo de Occidente’.

Cuando hace un par de años las Fuerzas Armadas checas abandonaron definitivamente el lugar, éste fue adquirido por la asociación cívica Bunkr Drnov que lo fue transformando en un Museo de la Guerra Fría, según recalca Matěj Louda, de la mencionada organización.

Matěj Louda, foto: ČT24Matěj Louda, foto: ČT24 ”Los turistas que a partir del 5 de julio visiten el lugar podrán recorrer el búnker entero y conocer tanto los sistemas tecnológicos que permitían el uso de los túneles y las salas subterráneas, así como misiles antiaéreos y otro armamento. La parte más importante del búnker fue la sala de mando, donde las 24 horas del día se monitoreaba el espacio aéreo de Praga y el resto del país”.

En total unos 170 soldados y especialistas militares se turnaban en la guardia en el búnker Drnov las 24 horas del día para, en caso de necesidad, preparar en seis minutos como máximo el lanzamiento de los cohetes antiaéreos, como recuerda el comandante en retiro František Chmelař, quien antaño fue miembro del alto mando de la defensa antiaérea nacional.

František Chmelař, foto: ČT24František Chmelař, foto: ČT24 ”Aquí estaba dislocada una parte de la brigada de defensa antiaérea número 71 que en total disponía de 19 destacamentos que administraban misiles antiaéreos, situados también en otros lugares alrededor de Praga y uno cerca de la ciudad de Dobříš. En los tiempos de la Guerra Fría la propaganda comunista insistía en el peligro de un ataque armado desde Occidente y los militares debían estar preparados para proteger la capital checa y otros importantes centros políticos e industriales del país”.

El búnker Drnov formó parte del sistema de defensa antiaérea checa hasta el año 2003, gracias a lo cual se conservó también en muy buen estado la mayor parte de las instalaciones tecnológicas y armamentísticas. Algunas armas, no obstante, tuvieron que ser inutilizadas. Los visitantes del Museo de la Guerra Fría de Slaný podrán conocer así un refugio militar de los tiempos pasados no tan lejanos realmente auténtico.

El búnker Drnov, foto: Archivo de Museo de la Guerra Fría en DrnovEl búnker Drnov, foto: Archivo de Museo de la Guerra Fría en Drnov Las visitas al museo tendrán lugar los días sábado y domingo y el recorrido llevará una hora aproximadamente. Sin embargo, los interesados deben hacer una reserva por adelantado de su visita en la página web de la asociación cívica Bunkr Drnov.