Recordando el 68 en Praga

La invasión soviética a Checoslovaquia, que acabó con la llamada Primavera de Praga, y que volvió a sumir al país por más de veinte años bajo el dictado de Moscú, es el motivo de la conferencia titulada “La Primavera de Praga: 50 años después”.

Fuente: ČRoFuente: ČRo A comienzos de 1968 se dio en Checoslovaquia un proceso de apertura y transformación política conocido bajo el nombre Primavera de Praga, que tuvo como objetivo crear, en contraposición al comunismo ortodoxo impuesto desde la Unión Soviética, el llamado “socialismo con rostro humano”. Este proceso reformador fue aplastado desde Moscú con la invasión de las tropas del Pacto de Varsovia el 21 de agosto de 1968.

En Praga se inaugura la conferencia internacional titulada “La Primavera de Praga: 50 años después” (“The Prague Spring 50 Years After”), que conmemora la gran crisis de los regímenes comunistas en Europa Central del año 1968, haciendo énfasis en los sucesos en el país centroeuropeo.

Una apertura inolvidable

Una de las ponentes, Daniela Spenser, antropóloga de origen checoslovaco, que tras los sucesos emigró a Gran Bretaña, pero hoy día reside en la Ciudad de México, contó a Radio Praga las sensaciones que le produce el regreso a su país natal.

Daniela Spenser, foto: Tereza KalkusováDaniela Spenser, foto: Tereza Kalkusová “Para mí es un goce enorme que es la primera vez que vengo aquí como historiadora, yo he venido desde 1990 varias veces como turista, o para enseñarle a mi hijo este maravilloso país, esta maravillosa ciudad, pero nunca he venido profesionalmente y es la primera vez que vengo aquí a exponer de una manera académica y me produce un goce extraordinario. Vengo a hablar sobre la revuelta estudiantil en 68 en México con énfasis en la masacre de Tlatelolco“.

En 1968 Daniela Spenser estaba a punto de ingresar en la Universidad para iniciar sus estudios de español e inglés, y dado que su madre y su padrastro eran perodistas, vivían el proceso reformista de la Primavera de Praga a lo máximo.

“Yo lo viví a mis 20 años en absoluta ignorancia, pero con mucho entusiasmo. Participábamos en todas las manifestaciones y discusiones y yo absorbía lo que sucedída. Me interesaba la música y los happenings y la cultura beat, y entonces estaba yo viviendo el 68 mucho más a nivel universal que solamente checoslovaco, pero el checoslovaco fue sumamente importante“.

El primer golpe llegó el 21 de agosto de ese mismo año, cuando el Ejército de la Unión Soviética invadió Checoslovaquia, asfixiando con las armas en la mano los intentos del país por la democratización. Daniela Spenser contó a Radio Praga cómo ella vivió esa etapa de la historia.

“A las 3 de la mañana ya el 21 de agosto mi mamá llegó a mi cuarto y me dijo, abre la ventana, nos están invadiendo y de veras eran unos rugidos a las 3 de la mañana de los aviones, cargados con tanques y soldados, aterrizaron y allí se acabó. Recuerdo que caminábamos por las calles y vimos tanques y era horrible y yo no hablaba con los soldados, pero ya sabemos esas historias de que había muchos que hablaban con ellos, y que cambiaban las señales de las calles y escribían sobre las paredes“.

Una decisión sin marcha atrás

El hecho de que Alexander Dubček, líder del movimiento reformista, volviera de la reunión con la Unión Soviética y anunciara que había que subordinarse al país invasor, fue decisivo. El padrastro de Daniela Spenser, Vladimír Tosek, se movía, siendo periodista, a las zonas aún no tomadas por los rusos para poder informar al país sobre los sucesos. La emigración era un hecho lógico para sus más cercanos.

Foto: archivo ČRoFoto: archivo ČRo “Decidió mi mamá. Cuando los rusos detectaron Kleť y la silenciaron, Vladimír ya no pudo hacer otra cosa que cruzar la frontera a Austria y mandó a decir a mi mamá, que estaba en Austria, que se fuera con él, mi mamá llegó en la noche a la casa, y me dijo que mañana por la mañana me voy, te puedes quedar, te puedes venir conmigo, a mí, por supuesto, me quedaba muy claro que iba a ir con ella, entonces salimos el 29. Para mí era muy claro que aquí no había nada que hacer, que eso era una abdicación, una debacle inaceptable“.

La madre y el padrastro marcharon a Italia, donde consiguieron trabajo, Daniela Spenser optó por Gran Bretaña, ya que conocía el idioma. Allí las universidades abrieron las puertas a muchos estudiantes provenientes de Checoslovaquia y ella empezó a estudiar español e inglés, añadiéndo posteriormente la carrera de antropología. A pesar de la buena acogida, la vida en el exilio no fue nada fácil.

“Llegué allí con mi primer novio y la relación era muy bonita aquí, pero se descompuso allá, entonces por encima de todo se rompió una relación amorosa, y se rompió, porque la presión era tan grande. Estudios, dinero, responsabilidades, yo no podía con el paquete, eso es mi análisis hoy, en aquel entonces lo justificaba de otra manera, pero en retrospectiva veo que el exilio o la emigración es un paquete muy muy grande“.

Las rupturas del exilio

Tras cuatro años, en 1972, a Daniela Spenser le fue concedida una beca a México por el British Council. Allí colaboraba con la prensa mexicana traduciendo materiales sobre la situación en Checoslovaquia y daba conferencias sobre el tema. Más tarde optó por escoger la carrera académica, graduándose en la Universidad Nacional Autónoma de México y posteriormente en la universidad estadounidense University of North Carolina en Chapel Hill. La antropóloga señaló qué consecuencias tuvo para ella la tragedia de 1968 y cuánto sigue queriendo la capital checa.

“Muchas rupturas, con los amigos, con mi novio, con mi mamá y Vladimír aunque nos veíamos y hablábamos, con mi papá. Mi papá se quedó en Checoslovaquia. Muchas rupturas y esas rupturas creo que me han afectado por el resto de mi vida. El contacto no era difícil por cartas, pero me escribía con mis amigos y amigas, y pronto me fui a México y ahí sí se rompió el contacto. Siempre ha habido añoranza, hay añoranza hasta la fecha, yo nada mas lo digo, siento como la añoranza sube al pecho”.

Daniela Spenser reside en la Ciudad de México y trabaja en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores de Antropología Social. El tema de sus estudios es la Guerra Fría y actualmente está escribiendo un libro en que la protagonista será su madre.

La conferencia “La Primavera de Praga: 50 años después”, organizada bajo el patrocinio del Instituto de Historia Contemporánea de la Academia de Ciencias de la República Checa y del Gobierno de la República Checa, transcurre del 13 al 15 de junio en Praga.