Praga se enfrenta a la UE por la crisis migratoria

Chequia no acepta las críticas de Bruselas. Praga insiste en que la solución de la crisis va más allá de las cuotas.

Foto ilustrativa, ČTKFoto ilustrativa, ČTK Los países del Grupo de Visegrád, Polonia, Hungría, Eslovaquia y Chequia, han cerrado filas e insisten en que no están de acuerdo con el programa de cuotas para la distribución de refugiados trazado por Bruselas.

Praga asegura que es uno de los países más activos en la reducción de las consecuencias de la crisis migratoria. El ministro del Interior checo, Milan Chovanec, escribió una carta al comisario europeo de Migración, Dimitris Avramopoulos, detallando las actividades de Chequia.

En declaraciones a la Televisión Checa, Chovanec expresó su malestar por la visión limitada de las autoridades europeas.

“Somos uno de los países más activos. Cuando Bruselas dice A, en el sentido de que no cumplimos el programa de cuotas, debería ser justa y decir también B: gracias checos por C, D, E, F. En caso de que no lo haga, lo que sucede es un simple acoso contra nosotros”.

Milan Chovanec, foto: Filip JandourekMilan Chovanec, foto: Filip Jandourek El político ha reaccionado así a las críticas lanzadas desde Bruselas contra Praga, así como al fallo del Tribunal de Justicia Europeo contra Eslovaquia y Hungría, la semana pasada, que dictó que las cuotas responden al derecho comunitario.

El vice primer ministro checo, Pavel Bělobrádek, respaldó las palabras del jefe de la cartera del Interior, e hizo énfasis en que Chequia desarrolla una serie de actividades encaminadas a mermar los efectos de la crisis.

“En algunos parámetros alcanzamos el nivel de Alemania. Por ejemplo en ayuda financiera, protección de las fronteras y respaldo a los estados afectados por la crisis migratoria”.

Pave Bělobrádek, foto: Filip JandourekPave Bělobrádek, foto: Filip Jandourek Según datos publicados por la Comisión Europea, los países comunitarios han reubicado a más de 27.000 solicitantes de asilo, que han llegado al Viejo Continente a través de Italia y Grecia, de un total de 98.000 que se habían comprometido a reasentar hasta septiembre.

Al lado de los elogios a países como Austria, Letonia, Malta y Suecia entre otros, las críticas cayeron sobre Polonia, Chequia y Hungría. Eslovaquia se ha salvado de momento tras recibir a un pequeño grupo de personas.

El mensaje de Bruselas ha sido claro, en caso de que los países miembros no hayan acogido a nadie o lleven mucho tiempo sin hacerlo, será dado el último paso en el procedimiento de infracción y serán denunciados ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.