Praga rechaza afirmaciones de Merkel sobre expulsión de alemanes

Dirigentes políticos checos criticaron a Angela Merkel por sus recientes palabras de que el desalojamiento de unos 12 millones de alemanes de Europa Central al terminar la guerra en 1945, fue injusto.

Angela Merkel, ČTK/AP/Markus SchreiberAngela Merkel, ČTK/AP/Markus Schreiber Las declaraciones de la canciller alemana Angela Merkel, pronunciadas con motivo del Día en recuerdo a las víctimas de la huida y expulsión, irritaron a los políticos de Chequia. Merkel sostuvo que el desalojamiento de los alemanes de los países de Europa Central y Oriental después de la Segunda Guerra Mundial fue un acto ‘inmoral y políticamente imperdonable’. Merkel reconoció a la vez que la expulsión se produjo a consecuencia de que Alemania desencadenara la Segunda Guerra Mundial y cometiera crímenes horrorosos.

Miloš Zeman, foto: Khalil Baalbaki, ČRoMiloš Zeman, foto: Khalil Baalbaki, ČRo El presidente checo, Miloš Zeman, quien en repetidas ocasiones había hablado en el pasado de la problemática, y justificado el desalojamiento de los alemanes de Checoslovaquia después de acabada la mayor conflagración mundial, rechazó por boca de su portavoz Jiří Ovčáček, lo dicho hace poco por Merkel.

”La postura del presidente de la República frente a las palabras de Angela Merkel es inequívoca. Un profundo desacuerdo”.

Ovčáček apuntó que los países aliados de entonces habían dado su acuerdo con la expulsión de los alemanes de Checoslovaquia, Hungría y Polonia.

A la crítica de Zeman se sumó el designado primer ministro checo, Andrej Babiš.

Andrej Babiš, foto: ČTK/Vostárek JosefAndrej Babiš, foto: ČTK/Vostárek Josef ”Tales declaraciones son absolutamente inaceptables, y yo las rechazo. Especialmente cuando recordamos el aniversario de los horrores del periodo después del atentado contra el protector nazi de Bohemia y Moravia, Reinhard Heydrich, el arrasamiento de las aldeas de Lidice y Ležáky, el asesinato de los paracaidistas checos que participaron en el atentado contra ese verdugo nazi. Considero muy infeliz el que sean abiertas estas viejas heridas, que para nosotros son muy dolorosas, es algo inaceptable”.

Semejante postura la manifestaron los partidos checos de la oposición. El líder del Partido Cívico Democrático, Petr Fiala, sostuvo que, además, “la interpretación unilateral de asuntos del pasado no ayuda en absoluto al desarrollo de las relaciones mutuas”.

Algunos políticos checos han exhortado al Ministerio de Relaciones Exteriores y al Gobierno a enviar a Berlín una nota oficial de protesta. La Cancillería checa indicó que las declaraciones de Angela Merkel cabe entenderlas en el contexto de la fecha en que fueron expresadas, y que no ponen en duda la Declaración Checo-Alemana de 1999. En este documento se señala que las viejas injusticias pertenecen al pasado y son un tema para los historiadores, pero que no deberían afectar el desarrollo de las relaciones mutuas.

Tomáš Dvořák, foto: Martina SchneibergováTomáš Dvořák, foto: Martina Schneibergová Al tema de la expulsión de los alemanes de Checoslovaquia y a su legitimidad se refirió en entrevista para Radio Praga, el historiador Tomáš Dvořák, de la Universidad Masaryk, de Brno.

“El desalojamiento de los alemanes de Checoslovaquia después de la Segunda Guerra Mundial no tenía el acostumbrado fundamento jurídico, sino que se había basado en un decreto constitucional del presidente de la República del 2 de agosto de 1945, con el que todos los habitantes de Checoslovaquia de habla alemana habían sido desprovistos de la ciudadanía de este país, con lo que podían ser desalojados. Pero no existía ninguna ley oficial que ordenara su expulsión. El Gobierno checoslovaco de entonces estaba decidido a desalojar a los alemanes de este país en la mayor medida posible y recurriendo a cualquier medio, aunque fuera sin el consentimiento de los aliados del exterior”.

El desalojamiento o expulsión de los alemanes de la Checoslovaquia de postguerra es un tema que sigue provocando arduos debates en la sociedad checa. Pero, según insistió Dvořák, sea como fuere y, según se dice en la Declaración Checo-Alemana de Cooperación Mutua de 1999, es algo que pertenece a la historia.

Unos dos millones y medio de alemanes fueron expulsados de Checoslovaquia entre 1945 y 1946, acusados de haber colaborado con el enemigo nazi. Entre 20.000 y 200.000 fallecieron durante su desplazamiento forzoso.