Placa conmemorativa a personas que salvaron a niños judíos

La República Checa conmemoró este jueves el Día de las Víctimas del Holocausto. En Praga fue develada una placa conmemorativa en homenaje a los checos que salvaron a judíos checoslovacos de la barbarie nazi.

Jaroslav Róna; en el fondo la placa conmemorativa (Foto: CTK)Jaroslav Róna; en el fondo la placa conmemorativa (Foto: CTK) La liberación del campo de concentración de Auschwitz fue conmemorada en la República Checa como el Día de las Víctimas del Holocausto y de la prevención de los crímenes contra la humanidad. Con ese motivo fue develada en Praga, en la sinagoga de Pinkas, una placa conmemorativa dedicada a las personas que ayudaron a refugiar a ciudadanos judíos ante la amenaza de ser deportados a los campos de concentración.

En el acto solemne tomaron parte los representantes de la comunidad judía de Praga y de la organización Hidden Child. El lugar para la placa no fue elegido casualmente. La sinagoga de Pinkas alberga el Monumento a las Víctimas del Nacismo y sus paredes llevan escritos unos 80 000 nombres de judíos perecidos en los campos de concentración. Jana Dráská, presidenta de la organización Hidden Child y uno de los niños judíos que sobrevivió al holocausto, explicó la relación entre la placa conmemorativa y su ubicación:

"El año pasado concebimos el proyecto Homenaje a los Justos. Este consiste, entre otros, en colocar en la sinagoga de Pinkas una placa conmemorativa con los nombres de personas que colaboraron para que las listas de víctimas en las paredes de la sinagoga no sean más largas".

La palabra "justo" forma parte del título "Justo entre las Naciones", otorgado a las personas de origen no judío que durante el holocausto salvaron a judíos. La placa conmemorativa, lleva una lista de personas con ese título, situada debajo del símbolo de dos árboles de ramos entrelazados. La obra, realizada por el escultor y pintor Jaroslav Róna, contiene asimismo el lema "Quien salva a un hombre, como si salvase a todo el mundo". La cita proviene del Talmud, libro sagrado de la religión judía.