Notas de Actualidad Ministro Kalousek considera antidemocráticas las manifestaciones de indignados
Las manifestaciones contra el Gobierno de la pasada semana pretenden alterar el orden democrático del país, según el ministro de Finanzas, Miroslav Kalousek. Los responsables del Llamamiento de Holešov consideran las declaraciones una estrategia para confundir a la opinión pública.
Foto: ČTK
El Llamamiento de Holešov durante la semana pasada logró reunir a varios
miles de personas en varias ciudades del país. Los manifestantes pidieron
la dimisión del Gobierno y la del presidente, Václav Klaus, considerando
que habían perdido la confianza del pueblo, descontentos con los
frecuentes escándalos de corrupción y los recortes del Gabinete de Petr
Nečas.
El ministro de Finanzas, Miroslav Kalousek, aseguró que no pensaba cambiar en absoluto sus planes para reducir el déficit público y criticó duramente las protestas durante un debate en la Televisión Checa este domingo.
Miroslav Kalousek
“Diferenciamos las protestas legítimas de personas que tienen otras
opiniones y protestan contra la manera con la que el Gobierno quiere luchar
contra el déficit público, a las que hacen otras personas contra el
sistema democrático, sus instituciones y la función de cada una de
ellas”.
Kalousek incluso mencionó de forma indirecta a Hitler: “Hubo un pintor en Alemania que también habló hace tiempo de un nuevo sistema más justo”, dijo el ministro.
La reacción por parte de los autores del Llamamiento de Holešov no tardó en hacerse sentir. Uno de ellos, Vlastibor Čermák, insistió en el objetivo democrático que persiguen.
Foto: ČTK
“Creo que el ministro Kalousek es un gran ‘desinformador’ porque en
sus declaraciones ha dicho que el Llamamiento de Holešov quiere alterar
los principios democráticos. Lo que queremos es lo contrario, que aquí
haya una democracia de verdad y que la gente esté segura de que funcionan
los tribunales, que funcionan las instituciones”.
El Llamamiento de Holešov se distanció el pasado sábado de otra manifestación contra el Gobierno por no confiar en el carácter pacífico de los organizadores.
El movimiento es apolítico. Sin embargo los sindicatos checos estudian si se unen a él o no en la petición para la dimisión del Gobierno y el presidente, o colaborar con él de otra manera.








