Más de la mitad de los checos quiere seguir fumando

El humo de cigarrillo divide a los checos. A casi tres meses de la aprobación de la Ley Antitabaco crece el número de detractores de la normativa.

Foto: Ondřej TomšůFoto: Ondřej Tomšů Los checos desearían seguir fumando en bares, restaurantes y cafeterías. Pero una ley, vigente desde hace unos tres meses, lo prohíbe y el disgusto no termina de pasar.

Una encuesta realizada por la agencia demoscópica Focus para la Radiodifusión Checa, demuestra que más de la mitad de la población estima que la llamada Ley Antitabaco no reduce las consecuencias del tabaquismo, según indica Filip Rozsíval de la mencionada agencia.

“El 37% de los encuestados considera que la Ley Antitabaco ha representado un aporte contra los efectos nocivos del tabaquismo. No obstante, el 58% de las personas consultadas no está convencida de los beneficios de la normativa“.

De acuerdo con datos del Eurobarómetro, en Chequia fuma cerca del 22% de las personas mayores de 15 años, se trata de uno de los porcentajes más altos entre los países miembros de la Unión Europea.

A diferencia del resto de Europa, en el país siempre rigieron normas muy blandas. La nueva Ley es severa y en caso de ser violada, los fumadores serán multados con unos 200 euros, mientras que los establecimientos con hasta cerca de 40.000 euros.

Foto: Kristýna MakováFoto: Kristýna Maková Las personas con educación superior son las que aprecian la ausencia del humo de cigarrillo en bares y restaurantes, aseguró el representante de la agencia Focus, Filip Rozsíval.

“El aporte que deriva de la Ley Antitabaco lo consideran muy positivo las personas con educación universitaria y con un alto estándar de vida”.

El Ministerio de Salud dispone de cifras propias que indican que los checos están satisfechos con la Ley Antitabaco, según dijo la portavoz de esa cartera, Štěpánka Čechová.

“De la respuestas recibidas se desprende que el 70% de los ciudadanos no acusa problema alguno con la nueva Ley”.

El sector gastronómico insiste en que la norma atenta contra sus intereses y ha empezado a idear cómo evitarla. Se habla mucho de convertir los bares en clubes privados, que no están obligados a acatar la ley.

La prohibición del humo de cigarrillo en los restaurantes y bares ha sacado a los fumadores a las aceras. En muchos casos esto molesta al vecindario, ya que ha aumentado el ruido y el desorden, y el humo de los cigarrillos invade los hogares de los que viven cerca de esos locales.

Se espera que la llegada del invierno reduzca la presencia de fumadores en las cercanías de los restaurantes y se disminuya el consumo de tabaco.