Notas de Actualidad Liniers: “Uno aprende a ser buena gente leyendo a Quino”
El humorista gráfico argentino Liniers presentó en Praga su recopilación de historietas ‘Macanudo’, la primera de sus obras que se traduce al checo. El dibujante contó para Radio Praga qué es lo que se van a encontrar en ese libro sus nuevos lectores, además de reflexionar sobre el mundo de las tiras cómicas en los diarios y recordar alguna que otra historieta de las suyas.
Ricardo Liniers en una libreria de Praga. Foto: Mariana Gil Herrera
No son tantas las ocasiones en las que el Instituto Cervantes de Praga se
llena de la manera que lo hizo este miércoles para dar la bienvenida a
Liniers, uno de los ilustradores y humoristas gráficos argentinos más en
auge e internacionales, con el permiso de los maestros Quino y Maitena.
El Conejo de Viaje, el diario ilustrado de Liniers, llega a Praga. Foto: Mariana Gil Herrera
El motivo de la visita, la presentación de su primera traducción al
checo, ‘Macanudo’. Con esa palabra tan positiva y tan argentina como
título, publica a diario su tira en el periódico ‘La Nación’.
Como cuenta el propio Liniers, la elección de esa palabra, no es ni mucho
menos casual.
El Golem de Liniers, hecho a propósito de su visita a Praga
“Cuando empecé a publicar en el 2002, estábamos en el peor
momento de
una crisis económica en Argentina enloquecida. Todo el diario era una
depresión importante, un pesimismo absoluto, las Torres Gemelas se
habían
caído, Afganistán, Osama… todo el descontrol que había en el mundo y
en Argentina, donde todo la gente había perdido la plata… Si bien el
pesimismo lo puedo entender, también es falso en algún sentido, porque
la
gente querible seguía al lado tuyo. No se había ido a ningún lado.
Entonces, ‘Macanudo’ era una forma por la que por contrato, al final
del diario, después de todas las malas noticias, esa palabra cerraba el
periódico. Era mi manera de ser revolucionario”.
La edición de ‘Macanudo’ en checo hay que agradecérsela a Markéta
Pilátová, que no solo es quien ha realizado la traducción, sino que fue
también quien presentó el proyecto para aprovechar fondos que el
Gobierno
de Argentina quería destinar a expandir la cultura del país con motivo
del Bicentenario de la Revolución de Mayo. Al final, el poder de la
palabra ‘Macanudo’ sobrevivió incluso a la traducción, y es el
título del libro también en checo, como recuerda Liniers, de su primer
encuentro con Pilátová.
Markéta Pilátová
“Nos juntamos una sola vez, y me decía: ¿Qué querés que le
ponga:
‘Macanudo’ o ‘Priksy Ploksy’?, o algo así, qué sé yo... Yo le
dije, ah, pues ponele ‘Priksy Ploksy’,… pero al final creo que
quedó
‘Macanudo’”.
Liniers era el nombre de un antecesor suyo de hace mucho, un virrey de la época de la colonia que da su nombre a partes de Buenos Aires. El abuelo del Liniers dibujante quiso recuperarlo poniéndoselo después de Ricardo, su nombre de pila. Muchos años después, al ilustrador le pareció ideal quedarse con un nombre tan regio para el autor de unas tiras cómicas.
Macanudo
El humor y estilo de Liniers es así de particular en todo su conjunto,
encontrándose a menudo también con la incomprensión de parte de los
lectores. Él lo explica así.
“Pasa mucho que la gente está acostumbrada a un humor gráfico
dentro
del diario, a un chiste muy estructurado: principio, nudo y desenlace.
Pero
yo, si la idea es buena, es divertida, interesante o rara, pero no le
encuentro un buen chiste, arruinar la idea linda con un remate tonto,
prefiero que quede en el mundo de David Lynch. Eso generó mucha
indignación entre los lectores.
MacanudoZafaba porque el dibujito era lindo,
había pingüinitos, duendes,… la gente decía: “no se entiende nada,
pero el dibujo es lindo”. Muchas veces voy al absurdo, y también porque
el humor a mí me funciona con la sorpresa. Había algo que decía Quino
que si lees la historieta y tapás el último cuadrito y sabés qué va a
pasar antes de llegar, ese cuadrito está de más. Yo tengo chistes que
detonan en el segundo o el tercer cuadrito y luego están los personajes a
lo suyo. Lo hago así para cambiar el remante de lugar”.
Hablando de Quino, la influencia del genial creador de Mafalda, dice Liniers, marcó a toda su generación.
Mafalda
“Yo empecé a leer libros, como toda mi generación en Argentina,
con
Mafalda. Quino es una referencia que va mucho más allá de la historieta.
Quino tiene una especie de ideología muy metida en la historieta. Uno
aprende a ser buena gente leyendo sus historietas”.
Liniers, que se consideró toda la vida un vago, según cuenta, dice que ahora hace trabajos por los que pagaría si fuera necesario. Entre ellos incluye de los primeros el diseño de la portada y el libreto del CD ‘La Lengua Popular’, del polifacético músico argentino Andrés Calamaro. Liniers recuerda con gusto aquel encargo.
“Él conmigo fue lo más generoso que puede ser alguien. Yo
también
crecí escuchando su música, era muy fanático. Así que me llegó un
mail
de la nada, y, viste que Calamaro habla raro, pues escribe igual que
habla.
O sea que era muy difícil de entender adonde iba el mail. Y quería que
le
hiciera la tapa, pero yo no terminaba de entenderlo y tampoco sabía si no
era un amigo mío riéndose de mí. Pero era este pibe. Me dijo: “Vos
hacés lo que quieras, que los de la discográfica no te digan nada”.
Andrés Calamaro por Liniers
Yo
le metí dibujos por todos lados, porque además también pensaba que
cuantos más dibujos le haga, más originales me quedarán del disco. Y
cuando mis hijas vayan a la Universidad, agarro un millonario fanático de
Calamaro y para aquella época, él ya va a estar de cualquier manera.
Dentro de veinte años, Calamaro ya no sabes cómo anda”.
Otra de las experiencias casi musicales de Liniers que han causado sensación es la colaboración con el cantante Kevin Johansen, con el que se pasa sus conciertos dibujando grandes murales en la parte de atrás del escenario. El libro ‘Macanudo’ que ahora se publica en checo, parece que es solo la punta de iceberg de una creatividad apabullante.








