La guerra entre los taxistas checos se aviva

Los taxistas checos están en pie de guerra. Varios vehículos han acabado en las llamas y la violencia está a la orden del día.

Foto: ČTFoto: ČT Los taxistas checos protagonizaron el año pasado una serie de actividades de protesta y acciones rudas contra los conductores del servicio Uber.

Las empresas de taxistas tradicionales exigieron al Ayuntamiento de Praga que impidiera el funcionamiento de dicho servicio, puesto que no se le aplicaban las mismas normas en lo referente a impuestos y licencias profesionales.

Las protestas significaron el bloqueo de algunas vías de circulación capitalinas, así como agresiones verbales y hasta físicas entre algunos de los conductores.

La situación va de mal en peor. Una nueva empresa, conocida como Vi3 entró al mercado de la ciudad de Hradec Králové y para ganar clientela ha bajado el precio de sus servicios, lo que ha provocado gran malestar en el sector local.

Foto: ČTFoto: ČT El fin de semana las llamas consumieron un automóvil de la mencionada empresa, y ya van cuatro vehículos dañados en esa ciudad, según confirmó Jiří Kostlán copropietario de la compañía.

“Esta situación me recuerda los métodos utilizados por la mafia en los años 90. Puede tratarse de una manera de acabar con la competencia en el sector. Nuestra vida está en juego, se trata de algo muy peligroso”.

La nueva empresa que trata de obtener presencia en diferentes ciudades checas ya ha perdido de manera violenta un total de siete automóviles.

Algunos conductores de las compañías tradicionales han insinuado que los daños son causados por la misma empresa para llamar la atención. Por su parte, los empleados de Vi3 han declarado que vigilarán más sus vehículos y lugares de estacionamiento.

Foto: portal gda, CC BY-SA 2.0Foto: portal gda, CC BY-SA 2.0 Además de convertir las calles de Chequia en campo de batalla, los taxistas checos se han ganado su mala fama debido a historias muchas veces insólitas.

Un taxista mantuvo como rehén a una pasajera hasta que su marido sacara dinero de un cajero automático para completar la astronómica cantidad que el conductor pedía a la pareja de turistas por un recorrido corto.

Sin duda la noticia que le dio la vuelta al mundo fue aquella de que un taxista checo pidió a un pasajero alrededor de 500 euros por una carrera de 14 kilómetros desde un hotel capitalino a las fueras de la ciudad.

La quema de vehículos se ha convertido en el episodio más violento de la lucha por el servicio de taxis en Chequia, un sector que por lo visto dará de qué hablar por mucho tiempo todavía.

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