La ampliación de las centrales nucleares checas suscita polémica

Chequia va contra corriente en lo que respecta a la política energética en Europa. Mientras que países como Alemania o Francia prefieren la energía verde, Chequia planea ampliar las centrales nucleares.

Temelín, foto: Filip Jandourek, ČRoTemelín, foto: Filip Jandourek, ČRo Las dos centrales nucleares checas, Temelín y Dukovany, producen casi un tercio de la energía del país. Sin embargo, según la concepción energética del Estado que fue aprobada por el antiguo Gobierno de Bohuslav Sobotka, las nucleares deberían participar en la producción total con más del 50% en 2040.

Para llegar a esta meta, sería necesario ampliar la central de Dukovany, ya que los intentos de la empresa energética ČEZ de construir dos reactores nuevos en la nuclear de Temelín fracasaron. La licitación pública fue cancelada en 2014 entre otras razones porque el Estado no fue capaz de garantizar el apoyo al proyecto a largo plazo.

El Gobierno en dimisión ha vuelto a buscar maneras de construir nuevos reactores, ya que la mayoría de las centrales térmicas que producen alrededor de la mitad de la energía checa no van a poder funcionar más de 20 años. Y como todo el proceso desde la autorización hasta la conexión a la red suele tardar entre 15 y 25 años, el Gobierno se está dando prisa y quiere anunciar el nombre del inversionista esta primavera.

Sin embargo, la idea original de que la inversión de entre 10 y 12 mil millones de euros debería cubrirla el gigante energético ČEZ, controlado por el Estado, fue rechazada por los accionistas menores de la empresa.

El especialista de la Radiodifusión checa, Jan Boček, explica las razones de la negativa.

Foto: Filip Jandourek, ČRoFoto: Filip Jandourek, ČRo ''Si miramos los datos de otros países, una inversión así parece realmente un riesgo. En Europa se encuentran en construcción tres centrales nucleares, en Francia, Finlandia y Eslovaquia. Todas sobrepasaron dos o tres veces tanto el presupuesto como el tiempo de construcción''.

El mercado energético checo está estrechamente vinculado al mercado de Alemania. Y cómo este va caminando hacia la energía verde, no sabemos si dentro de unos 20 años los nuevos reactores van a ser compatibles con el sistema energético, sigue explicando Boček.

''Lo más importante es la transición de Alemania hacia la energía verde. El problema es la dependencia del tiempo. Si no hace sol, no se produce. Por eso se desarrollan acumuladores, y se trabaja con las redes inteligentes que aumentan la efectividad del uso de energía. Además se vende de otra manera. Antes se vendía en bloques de horas. Sin embargo, en el caso de la energía renovable conviene vender en intervalos más cortos, en Alemania se vende ahora por cuartos de hora''.

No obstante, los expertos sostienen que la energía renovable no es una solución para Chequia, ya que el potencial de producción no cubre ni la mitad del consumo. Una de las alternativas podrían ser las centrales con turbinas de gas. Sin embargo, los adversarios de esta opción destacan que con eso aumentaría la dependencia del gas ruso, y sostienen que el riesgo relacionado con la construcción de nuevos reactores nucleares sería minimizado si el Estado fuera el principal inversionista.

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