Infraestructuras en Chequia: un problema crónico

Los trenes de alta velocidad y el estado de las autopistas en Chequia fueron temas de discusión de la Radiodifusión Checa con el nuevo líder del Partido Verde, Petr Štěpánek.

Michal Klajban, CC BY-SA 3.0Michal Klajban, CC BY-SA 3.0 A diferencia de los países del oeste de Europa, unos 25 años después de la caída de la Cortina de Hierro y 14 años después de la entrada en la Unión Europea, la República Checa sigue sin disponer de un ferrocarril de alta velocidad.

Los trenes checos son capaces de llegar a una velocidad que apenas sobrepasa los 100 kilómetros por hora, y eso solamente en un par de líneas que cumplen con los requisitos. A pesar de que el nivel tecnológico de la industria de transporte es bastante alto en Chequia, y se exportan por ejemplo tranvías a todo el mundo, la construcción de ferrocarriles y la mantenimiento de las autopistas es uno de los problemas crónicos del país.

El líder del Partido Verde, Petr Štěpánek, destacó que un viaje de Berlín a Viena resulta más rápido evitando atravesar el territorio checo, a pesar de que esa debería ser la ruta más conveniente desde el punto de vista geográfico.

“En este sentido no nos podemos comparar con los países del oeste de Europa. En lo que se refiere a los trenes de alta velocidad, por ejemplo el tren que une a París con Lyon alcanza la velocidad de unos 300 kilómetros por hora. Ferrocarriles similares funcionan entre París y Bruselas o Bruselas y Londres. Hoy podemos ver que viajar de Berlín a Viena resulta más rápido atravesando Múnich, o sea, rodeando la mitad del territorio checo”.

Según sostiene Štěpánek, en lo concerniente a las autopistas, Chequia necesita ante todo una concepción de construcción que corresponda con sus funciones.

 La Estación Central de Praga, foto: Lenka Žižková La Estación Central de Praga, foto: Lenka Žižková “Chequia necesita una concepción realista de construcción de autopistas. Hay que construirlas de manera que tengan algún sentido, o sea, que se comunique a los lugares donde hay alta densidad de población y de transporte. Aquí se construye tal como lo quieren los gobernadores de las regiones, que tienen interés de vender tal o tal parcela”.

Štěpánek hace alusión por ejemplo a la construcción de la autopista D8 en el norte del territorio, que después de unos 20 años de planificación y construcción terminó con un deslizamiento de tierra por no haber dirigido la autopista por zonas más adecuadas para tal construcción.

La falta de trenes de alta velocidad tiene como consecuencia los cada vez más frecuentes atrasos de los trenos urbanos, que no caben en las vías junto con trenes de carga y con trenes de mayor distancia.