Notas de Actualidad Inaugurado un museo a las víctimas del comunismo
Un nuevo monumento a las víctimas del régimen comunista fue inaugurado este miércoles cerca de la aldea de Lesetice, en Bohemia Central.
Ministro de Cultura, Pavel Dostál (Foto: CTK)
El antiguo campo de trabajos forzados comunista Vojna se convirtió en un
monumento a las víctimas del comunismo, inaugurado este miércoles cerca de
Lesetice, pueblo en los aledaños de la ciudad de Príbram, en Bohemia
Central. En el acto solemne organizado con tal motivo participaron el
ministro de Cultura checo, Pavel Dostál, el presidente del Senado, Premysl
Sobotka, representantes políticos, organizadores y antiguos prisioneros que
experimentaron las condiciones inhumanas del campo de concentración
comunista Vojna en sus propias carnes.
El ministro de Cultura, Pavel Dostál, que ideó y organizó la construcción
del monumento, explicó su localización:
"Es el único campo de trabajos forzados que mejor se ha conservado en cuanto a los edificios. Los demás campos solían ser aniquilados por los comunistas para no dejar testimonio de los crímenes allí cometidos. El campo de trabajos forzados Vojna no fue destruido porque había edificios militares. No teníamos, por ello, otra oportunidad en la República Checa que rehabilitar el campo Vojna y convertirle en el monumento a las víctimas del comunismo"
Campo de trabajos forzados 'Vojna' (Foto: autor)
El campo de trabajos forzados Vojna estaba en su origen destinado a los
prisioneros de guerra alemanes. Sin embargo, después del golpe de estado
comunista en 1948, los prisioneros alemanes fueron sustituídos por los
checos que se opusieron a la nueva dictadura. El trabajo principal de los
presos políticos era extraer pecblenda de las minas cercanas. Muchos de
ellos perecieron a consecuencia de las prolongadas estancias en el
subterráneo. El número de prisioneros alcanzó hasta las 1700 personas.
El campo de concentración comunista Vojna dejó de funcionar como prisión en 1961, y en 2001 el Ejército checo lo entregó al Museo Regional de Príbram, que junto con el Ministerio de Cultura y la Confederación de presos políticos de la República Checa, ha organizado la construcción del monumento.





