Compartir piso con refugiados, también en Chequia

Un nuevo proyecto permite a voluntarios de la República Checa tener como compañero de piso a un refugiado.

Fuente:  archivo del proyecto Bienvenidos RefugiadosFuente: archivo del proyecto Bienvenidos Refugiados Cuando en las manifestaciones se enfrentan los activistas antiinmigración y los partidarios de acoger refugiados, los primeros suelen gritar a los segundos “llévatelos a tu casa”. El Consorcio de Organizaciones No Gubernamentales se ha tomado el reto al pie de la letra y ha iniciado en Chequia un proyecto para que cualquier voluntario pueda acoger en su casa, o compartir apartamento, con un extranjero que haya recibido asilo en el país.

El coordinador principal, Tomáš Jungwirth, describe así sus objetivos.

“Demostrar que aquí en realidad hay gente, y mucha, que no tiene problema en ofrecer su vivienda y demostrar así solidaridad con la gente que huye ante la guerra y la violencia. Esta ha sido la principal motivación para poner en marcha el proyecto. Por otro lado la idea llegó hace tres años con el estallido de la crisis de refugiados y no es que nos lo hayamos inventado en Chequia. Es un proyecto internacional y esperamos que aquí en Chequia también tenga éxito”.

 Tomáš Jungwirth, foto: archivo del proyecto Bienvenidos Refugiados Tomáš Jungwirth, foto: archivo del proyecto Bienvenidos Refugiados La idea se enmarca en el proyecto Refugees Welcome International, que ya ha intermediado que más de un millar de refugiados encuentren alojamiento en hogares de voluntarios de toda Europa. El proyecto, además de ser una muestra de solidaridad, es una ayuda real a los refugiados, que entran así en contacto real con la sociedad que les acoge y ven facilitado el camino hacia la integración.

Además, consiguen así una residencia gratis o por poco dinero, en un momento en el que todavía están ubicándose o buscando trabajo. Encontrar empleo no les resulta además fácil por el idioma y por el simple hecho de ser extranjeros. Los perfiles de los asilados que participan en el proyecto son bastante variados, explica Jungwirth.

“Tratamos de evitar los estereotipos de cómo tiene que ser el refugiado ideal. La composición de los solicitantes de asilo en la República Checa es distinta a cómo se la imagina la sociedad. Hay muchos ucranianos, y tenemos solicitantes de Cuba, Bielorrusia, etc. No tienen por qué ser sirios, iraquís o afganos”.

Para acoger un asilado en casa es necesario completar un formulario en la página web del proyecto Bienvenidos Refugiados (Uprchlíci vítejte). Después la organización compara los perfiles de huéspedes y anfitriones y por último organiza un encuentro personal para ultimar detalles y ver si sería posible la convivencia. Mientras que cada refugiado es un caso, las personas que acogen suelen presentar características comunes, comenta Jungwirth.

“El proyecto está orientado de forma que uno tiene un espacio que ofrecer y lo puede ofrecer. Es más probable que sea un individuo aislado antes que una familia, que necesita todo el piso. Así que el modelo es más bien de piso compartido de estudiantes. Ha funcionado muy bien en Austria y otros países. Se trataba de gente joven que ofrecía habitación y gente joven que se independizaba”.

El proyecto Bienvenidos Refugiados funciona de momento solo con personas que han recibido asilo o protección en Chequia, aunque se planea ampliarlo en un futuro a solicitantes de asilo. En Chequia cada año piden asilo entre 1.000 y 1.500 personas, y lo recibe aproximadamente un tercio.

Cada domingo podrán votar y escoger entre cinco canciones que iremos presentando a lo largo de la respectiva semana. (Más)