Aprender checo en un mes, el reto de muchos estudiantes este verano

Personas de todo el mundo se dan cita en Praga durante el mes de agosto para asistir a un curso de verano de checo. A través de clases teóricas, conferencias y excursiones, los asistentes a la Escuela de Verano de Estudios Eslavos conocerán desde dentro la lengua checa.

Foto: Facebook oficial de la Escuela de Verano de Estudios EslavosFoto: Facebook oficial de la Escuela de Verano de Estudios Eslavos La Universidad Carolina de Praga impartirá durante todo un mes un curso de verano de checo para aquellas personas interesadas en introducirse en el idioma o mejorar sus conocimientos. Todo está organizado por la Escuela de Verano de Estudios Eslavos, que gracias a profesores e intérpretes locales, ofrecen multitud de actividades a los estudiantes durante su estancia en la capital checa.

El taller se encuentra dividido en cuatro niveles: elemental, bajo-intermedio, intermedio y avanzado, según el manejo sobre la lengua checa que tienen los alumnos. Dependiendo de dónde estén matriculados, pueden apuntarse a una serie de conferencias o grupos de trabajo especializados sobre distintos temas como literatura, teatro, música o tecnología.

Svatava Škodová es la actual directora de la Escuela de Verano de Estudios Eslavos y, para ella, los estudiantes universitarios y las personas con vínculos familiares checos son los que más demandan asistir a este curso.

Svatava Škodová, foto: Julia RiosSvatava Škodová, foto: Julia Rios “Hay muchos estudiantes. Esto significa que estos estudiantes aprenden checo en la universidad y, muy a menudo, estudian Historia o Arte y están interesados en la literatura europea, música europea, etcétera, por eso intentan aprender checo. El otro grupo, que también es bastante extenso, lo componen herederos, es decir, personas cuyos padres o familiares son checos o están casados con algún checo”, dijo.

Este año se cumple el 61 aniversario de este curso de verano, que lleva trabajando sin descanso desde su nacimiento. Durante sus años de vida, han pasado por esta escuela personas de casi todos los continentes, interesadas en conocer mejor el checo.

En esta edición, un numeroso grupo de españoles y latinoamericanos han decidido asistir al curso impartido por la Universidad Carolina de Praga. Las razones van desde la curiosidad por tomar contacto con la cultura checa a través de su lengua, hasta conocer el idioma para leer a los escritores checos en versión original.

Foto: Facebook oficial de la Escuela de Verano de Estudios EslavosFoto: Facebook oficial de la Escuela de Verano de Estudios Eslavos Este último es el caso de Héctor Santiago, un granadino licenciado en Filología Eslava por la Universidad de Brno, que acude a las clases del nivel avanzado para poder comprender los libros de sus autores favoritos. Trabajar con fragmentos de obras reales y profesores locales es lo que más le atrajo, según nos cuenta.

“Me gusta mucho que estamos trabajando textos reales y mi profesora y todos los profesores son nativos. En el nivel en el que estoy yo se puede percibir la forma de enseñanza de la Universidad Carolina de Praga”.

Héctor Santiago ya había asistido anteriormente a los cursos de verano de las universidades de Brno y Olomouc.

Los docentes que participan en este curso de verano pertenecen al profesorado de la Universidad Carolina o colaboran estrechamente con la institución. Además, todos ellos son originarios de la República Checa, por lo que los estudiantes aprenden checo de manos de un nativo.

Carolina Torres, foto: Julia RiosCarolina Torres, foto: Julia Rios Las clases son impartidas en checo casi en su totalidad en todos los niveles, apoyándose en ocasiones de otras lenguas como el inglés, el alemán o el ruso para dar nociones claves a los oyentes. Esta metodología obliga al alumno a sumergirse de lleno en el idioma. Para Carolina Torres, una joven mexicana que asiste por primera vez al curso, este sistema le hace “pensar en checo”.

“Me ha gustado que los profesores hablen en checo. Incluso estoy en el primer nivel y los profesores hablan todo el tiempo en checo. De alguna manera se hacen entender y hacen que uno piense en el idioma”, nos explicaba al respecto.

El número de estudiantes por clase no excede las 12 personas, permitiendo que el aprendizaje sea dinámico y participativo. Las lecciones más teóricas tienen una duración de 45 minutos, complementándose con conferencias y grupos de trabajo que ellos mismos pueden escoger.

Las principales dificultades de la lengua checa

Foto: Facebook oficial de la Escuela de Verano de Estudios EslavosFoto: Facebook oficial de la Escuela de Verano de Estudios Eslavos El objetivo del curso de verano es que los estudiantes conozcan el checo y mejoren su nivel gracias a la programación planificada. Para los hispanohablantes, este idioma de origen eslavo les suele resultar difícil, debido a que funciona de una forma muy distinta al castellano.

Los modelos de declinación, la acentuación, el vocabulario o la pronunciación son algunos de los aspectos que más dificultades presentan a los estudiantes latinos. Para Miguel Santomé, un español que ha decidido aprender checo, los casos y las excepciones son sus mayores obstáculos.

“En general me parece una lengua complicada de aprender. El hecho de que haya muchos casos, de que hay tres géneros y muchas excepciones, a veces parece que no hay reglas exactas para saber cuando es una cosa y cuando es otra”, señaló.

El curso también ofrece actividades extraescolares como excursiones por Praga, asistencia a teatros o conciertos y visitas a ciudades cercanas a la capital checa.

Foto: Facebook oficial de la Escuela de Verano deEstudios EslavosFoto: Facebook oficial de la Escuela de Verano deEstudios Eslavos Gran parte del trabajo que conlleva la organización y el desarrollo del curso lo realizan las intérpretes. Estas son estudiantes de la Universidad Carolina que colaboran de forma voluntaria, según nos explicaba la directora de la Escuela de Verano Svatava Škodová.

“Me gustaría mencionarlas porque son estudiantes de la Universidad Carolina y cooperan con nosotros para hacer traducciones. Pero no solo hacen esto, durante todo el curso de verano ellas están en la residencia, van a todas las excursiones, ayudan en la organización por la mañana y durante las tardes”.

Gracias a la labor de las intérpretes y los profesores, los estudiantes pueden disfrutar de una experiencia completa en la República Checa. A lo largo de este mes, adquirirán competencias nuevas sobre la lengua y la cultura checa gracias a las sesiones lectivas, los seminarios y los viajes dentro y fuera de la ciudad de Praga.