Libor Pešek, el gran director de orquesta checo cumple 85 aňos

El nombre de Libor Pešek disfruta de gran resonancia en el mundo de la música clásica, independientemente del lugar, ya sea Europa, América o Asia. Su renombre internacional le llevó a dirigir una de las orquestas de mayor fama global, como lo es la Real Orquesta Filarmónica de Liverpool, una de las más antiguas de Gran Bretaña.

Libor Pešek, foto: Jana Pertáková, ČRoLibor Pešek, foto: Jana Pertáková, ČRo Libor Pešek, foto: Petr Novák, Wikimedia CC BY-SA 3.0Libor Pešek, foto: Petr Novák, Wikimedia CC BY-SA 3.0 Libor Pešek y la Real Orquesta Filarmónica de Liverpool entrelazaron sus destinos entre 1987 y 1997, una década de arduo trabajo, conciertos, giras y grandes éxitos que desembocaron en la grabación de excelentes discos. Muestra de ello es por ejemplo la grabación de la Sinfonía nº 9 en Mi Menor Opus 95 de Antonín Dvořak, conocida como la Sinfonía del Nuevo Mundo, lanzada al mercado por la casa disquera Supraphon.

Libor Pešek nació el 22 de junio de 1933, y hasta la fecha mantiene un talante envidiable. A pesar de que en declaraciones a la prensa se quejó de que tiempo atrás no le molestaba asistir por la tarde a un ensayo general de una larga sinfonía, la gala por la noche y subir y bajar muchas veces las escaleras de la Sala de conciertos de la Casa Municipal de Praga (Obecní Dům), ahora “las rodillas empiezan a quejarse”, sostuvo.

Siempre impecablemente elegante, Libor Pešek reconoce que las mujeres representan para él una inagotable fuente de inspiración y no rechaza una copa de buen vino.

Entre los músicos preferidos de Pešek sobresale el compositor Josef Suk, quien fuera alumno de Antonín Dvořák. Más tarde Suk contrajo matrimonio con Otilia una de las hijas de Dvořák, pero ésta falleció prematuramente. Su estilo musical fue muy diferente al de su suegro, optó por un estilo diferente, catalogado por los expertos como más moderno como se aprecia, por ejemplo en el Poema sinfónico Maduración (Zrání).

Libor Pešek, foto: archivo de L.P.Libor Pešek, foto: archivo de L.P. Antes de sumergirse en el infinito mundo de la música clásica y convertirse en uno de sus grandes promotores, Libor Pešek destacó como músico de jazz y swing.

Pešek solía amenizar en veladas de baile para jóvenes con su banda y tocaba el trombón. De joven había cursado clases de piano y violoncelo, pero asegura que no es un buen intérprete, ya que como director no tiene tiempo para ensayar. Sin embargo, el dominio de un instrumento de cuerdas, como el piano le resultó indispensable en la juventud, para interpretar y comprender mejor las partituras.

El flechazo definitivo por la música clásica llegó en los años 50. Libor Pešek empezó estudios de dirección de orquesta. Entre sus profesores se encontraban grandes nombres de la música checa como, por ejemplo, Karel Ančerl, Václav Smetáček y Václav Neumann.

El joven Libor Pešek se entregó por completo y para siempre a la música clásica. A finales de los años 50 fundó un grupo de cámara, pero entre 1963 y 1969 llegó a director titular de la Orquesta Sinfónica de Bohemia del Norte de Teplice.

Para Pešek 1969 fue un año bueno, empezó a trabajar como director de la Frysk Orkester de Leeuwarden, en Holanda, también dirigió la Orquesta Filarmónica de Cámara de la ciudad checa de Pardubice y su estrella empezó a brillar con mayor intensidad.

Libor Pešek, foto: YouTubeLibor Pešek, foto: YouTube El trabajo con la orquesta de Pardubice lo mantuvo hasta 1977. Cumplidos los 45 años de edad, el director Pešek empieza otra racha excelente, que según confesara en su momento tardó 20 años, mientras que sus cronistas dicen que sigue vigente hasta nuestros días.

Cabe destacar la colaboración de Pešek con la orquesta Filarmónica de Eslovaquia con la que cosechó también importantes éxitos, para mencionar algo podemos referirnos a la grabación de las Sinfonías n.° 84 en Mi Bemol Mayor y n.°85 en Si Bemol Mayor de Joseph Haydn. Se trata de un disco de lanzado al mercado por la casa OPUS de Eslovaquia.

El director Libor Pešek es uno de los mejores embajadores de la música checa en el mundo. Con la dedicación, cariño y respeto que se merecen maestros como Dvořák, Smetana y Janáček, decidió promover sus obras en las mejores salas de concierto del orbe siendo su preferido Josef Suk.

La maravillosa interpretación de obras de Suk bajo su batuta en interpretación de la Orquesta Filarmónica Checa fue recibida por la crítica internacional que inspiró a la Real Orquesta Filarmónica de Liverpool a ofrecerle el cargo de director titular.

Libor Pešek dirigió durante 10 años a una de las grandes orquestas del siglo XX la cooperación fue tan intensa que, en el mejor de los sentidos, se llegó a decir que la Real Orquesta Filarmónica de Liverpool es la que mejor interpreta a los grandes maestros de la música checa fuera de Chequia.

Libor Pešek, foto: Elena HorálkováLibor Pešek, foto: Elena Horálková El director Libor Pešek ha demostrado su talento a todos los niveles. Grandes ovaciones se ganó en conciertos internacionales en América del Norte y Japón, donde además de la obra de sus amados compatriotas checos dirigió con exquisita precisión y suavidad piezas del repertorio de Haydn y Mozart, para mencionar algunos.

Entre las facetas menos conocidas del gran director podemos mencionar su admiración y fascinación por el Zen Budismo. En declaraciones para la agencia ČTK indicó que gracias a ello “ya no es necesario filosofar sobre la razón de las cosas, nada se cuestiona, la vida se toma tal y como es. Soy lo que soy. Las cosas son así, porque así son”.

Interesante y hasta contradictoria resulta su pasión por las armas de fuego, que emplea únicamente en los polígonos de tiro, “jamás dispararía contra nada vivo” indicó en la mencionada entrevista.

La casa disquera Supraphon lanzó al mercado un curioso disco en el que Pešek dirigió a la orquesta Sinfónica de Praga (FOK) que interpretó las bandas de sonido de películas y series de televisivas checas.

Volvamos, no obstante, a Gran Bretaña, la labor de Libor Pešek no pasó desapercibida ni por los círculos políticos más altos del país y en 1996 la Reina Isabel lo galardonó con la Orden de Caballero Honorario del Imperio Británico, como reconocimiento al aporte cultural británico y mundial.