El suicidio artístico de E Converso

Suicidio artístico-Creatividad radical, así se llama el segundo álbum del grupo de jazz fusión E Converso, grabado en directo entre Praga y Brno.

Foto: Khalil Baalbaki, ČRoFoto: Khalil Baalbaki, ČRo El grupo E Converso fue fundado en 2011 por el saxofonista Michal Wróblewski, formado en la escuela JAMU de Brno y en la Academia Musical de Oslo, en Noruega. Wróblewski es además miembro de la Big Band de la Radiodifusión Checa, de bandas como Mocca Malacco o KIAP y del grupo de música celta Bran. La formación la completan el baterista Jan Chalupa, el contrabajista Vladimír Micenko y el guitarrista Jan Pisklák, cada uno con proyectos paralelos de muy diversa índole, desde el jazz y el pop a la chanson.

Si algo aúna a los músicos del cuarteto es la influencia del llamado downtown de Nuevo York, con músicos como John Zorn y las bandas en torno al club Knitting Factory, así como la afición al jazz de cámara europeo contemporáneo y a la libre improvisación.

La banda reconoce además inspirarse también en otros géneros, como el rock, el metal, el country, el folk, la música contemporánea, el pop y las bandas sonoras, entre otros.

A pesar de lo variopinto de su acervo, su primer disco, ‘Melodía Conspirativa’ (‘Konspirační Melodie’), de 2014, es un conjunto cohesivo y centrado, eso sí, extraordinariamente diverso y multicolor en cuanto a sonido.

Tres años después de su debut, E Converso, sin variaciones en su formación, ha vuelto a la carga con un nuevo álbum de nombre ‘Suicidio Artístico-Creatividad Radical’ (‘Umělecká sebevražda-Radilkální kreativita’). El título remite a sendas canciones del disco, grabada una en el club Alterna de Brno y otra en el Jazz Dock de Praga.

Se trata de hecho un álbum grabado en directo en estos dos lugares y que por milagros de la postproducción suena de forma coherente, resultando difícil de distinguir qué piezas se grabaron en uno u otro lugar.

El hecho de presentar un nuevo repertorio con un disco en directo no es ninguna casualidad, sino que las canciones fueron compuestas precisamente con ese propósito. Se trataba de una manera de capturar la magia de la actuación en vivo, aportando el toque especial de la libre improvisación a la hora de interpretar los temas, compuestos en su mayor parte por Wróblewski.

Este afirmó de hecho en una entrevista que a la hora de componer siempre cuenta con la improvisación como complemento de la composición planeada, y que de esta forma no puede crear algo para músicos que no conoce bien tanto en lo personal como en lo musical.