A Toda Marcha Los adolescentes checos y sus obligaciones en el hogar

28-04-2006 | Ivana Vonderková

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El aseo del hogar es una labor que nunca termina. En eso coincidimos todas las amas de casa. Limpiar los pisos, pasar la aspiradora, lavar la loza, lavar la ropa y plancharla, sacar la basura y un millón de otras cosas. Los trabajos domésticos son idénticos en todo el mundo y, en la mayoría de los casos, los asumimos nosotras, las mujeres. Aunque los tiempos van cambiando y con la emancipación hemos obligado a nuestras parejas a asumir ciertas tareas en casa. En la República Checa no se acostumbra tener en casa a una niñera, una cocinera u otro personal ayudante. Todo lo hacen los miembros de la familia. O sea, también los hijos tienen ciertas obligaciones.

¿Cuál es la postura de los adolescentes checos frente a los trabajos domésticos? ¿Cuáles son los trabajos que todavía están dispuestos a asumir? Sobre el tema hemos conversado en esta A Toda Marcha con Sabina, de quince años de edad, quien vive con sus padres en una pequeña ciudad de Moravia, al este de la República Checa.

Sabina nos contó que su mamá le había encargado desde pequeña algunas labores domésticas, como por ejemplo, guardar sus juguetes y su ropa, servir los platos sobre la mesa, etc. Con el pasar de los años sus obligaciones fueron creciendo.

"Actualmente vivimos en una casa grande con un extenso jardín, así que, además de mantener limpio mi cuarto, que es una de mis mayores obligaciones, a veces tengo que ayudarles a mis padres a mantener el jardín y a veces también en la cocina", sostiene Sabina.

Sabina reconoce que a veces busca maneras para eludir del cumplimiento de las tareas domésticas.

"Lo que menos me gusta es lavar los platos o sacar la basura, pero limpiar mi cuarto sí me gusta. Y es porque me encierro allí, doy sólo la apariencia de que me dedico al aseo pero en realidad me pongo a escuchar música y a hacer otras cosas, menos la limpieza".

Según un reciente sondeo, realizado por la agencia demoscópica Median, el 82 por ciento de los niños y adolescentes checos ayudan con los trabajos domésticos, aunque el 41 por ciento afirma que una de las actividades menos agradables que conoce es el aseo del hogar. Por su parte, más del 59 por ciento de los niños checos asumen con gusto la tarea de ir de compras. Algunos niños suelen recibir de parte de sus padres cierta remuneración financiera por los trabajos domésticos. ¿Cómo es en el caso de Sabina?

"Por este tipo de trabajo mis padres no me dan ningún dinero. Pero tampoco me obligan a hacer limpieza todos los días. Cada miembro de nuestra familia está consciente de sus tareas y las cumple cuando puede, pero con responsabilidad. Y si necesito algún dinero, para ir al cine o a la discoteca, les pido a mis padres y ellos mayormente no me lo niegan".

Sabina tiene una clara visión de su futuro y asegura que cuando ella se case, no piensa perder el tiempo con los trabajos domésticos. Descarta a la vez la posibilidad de que le toque vivir en la pobreza.

"No le tengo miedo a la pobreza pues estoy convencida de que no me tocará vivir sin recursos. Tengo un plan de cómo conseguirlo. Me casaré con un hombre muy rico que me amará y me mantendrá y yo podré dedicarme a la profesión de modelo que me gusta. Naturalmente, como modelo no podré ocuparme del aseo de la casa, así que buscaré a una empleada que también cuidará de nuestros hijos".

Queda desearle a Sabina que su experiencia con la vida real no se aleje demasiado de sus sueños. Pero, así es la vida, la cual da muchas vueltas....

Y ¿Cuál es su postura, amigos, frente a los trabajos domésticos?

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