A Toda Marcha Kofola: si la amas, no lo dudes
Desde hace ya 50 años la Kofola constituye un elemento más de la identidad, más que checa, checoslovaca. Este refresco de cola, aparecido expresamente para ofrecer resistencia a la capitalista coca-cola, sobrevivió a la Revolución de Terciopelo y pronto conquistó los paladares de las nuevas generaciones de checos.
Cada país tiene sus propios productos y marcas, que forman parte de la
idiosincrasia nacional, pero pocos son capaces de competir con un gigante
multinacional como la Coca-Cola. La Kofola checa es el refresco de cola
más vendido en Eslovaquia, y en Chequia ocupa el segundo lugar tras su
rival rojiblanco, con un 30 por ciento de la cuota de mercado y 117
millones de litros vendidos en 2009.
De hecho se dice que a quien le gusta la Kofola no le gusta la Coca-cola y al revés. El refresco checo, inventado en 1960, lejos de ser una imitación, constituye una bebida con personalidad propia y un sabor característico, que simplemente enamora o no, como describe el portavoz de la empresa productora, Martin Klofanda.
Martin Klofanda
“He tenido que ver como algunos amigos y conocidos me decían que
nunca
beberían Kofola. Y como yo trabajo allí siempre me llevo Kofola a todas
partes, así que mis amigos no tienen más remedio que beberla. Y muchos
cuando la prueban al final se acostumbran y acaban tomándola con
normalidad. Y es que la Kofola es diferente, es un caso aparte, original,
y
no tiene por qué gustarle a todo el mundo”.
¿Y qué hace a la Kofola tan especial? En primer lugar, no contiene
ácido fosfórico, tiene menos cafeína y su nivel de azúcar es casi un
tercio más bajo que el de sus competidores. Por otro lado su fórmula
incluye jugos de frutas, regaliz y extractos de hierbas. En total hasta 14
ingredientes de origen natural.
Y además de por su sabor, la Kofola es también especial en la forma de servirse, como nos cuenta Klofanda.
“Nuestro buque insignia es la Kofola de barril, que consiste en la
misma
tecnología que la cerveza de barril, con todo el ritual: el surtidor, la
jarra de cristal... Tienen que mantenerse unas condiciones de
almacenamiento, se ha de servir bien, con una temperatura determinada, se
tiene que formar espuma... La Kofola de barril es ideal para jardines y
terrazas, para eventos al aire libre, les suele gustar a los deportistas,
que la toman después de un partido, a los conductores... Es
ideal”.
La Kofola fue la reina de los refrescos checoslovacos hasta los 90, cuando el país entró en la economía de mercado y los consumidores tuvieron por fin a su disposición un abanico de productos mayor. Además, alrededor de la bebida se desarrollaron varios conflictos de propiedad intelectual por el uso de la marca.
El consumo se fue recuperando a partir de 1998 y el propietario actual de Kofola, la empresa Santa Nápoje, gracias a una nueva imagen, simbolizada con el eslogan “Si la amas, no lo dudes”, ha conseguido rejuvenecer la estética del refresco, como apunta Klofanda.
“El consumidor típico está aproximadamente entre los 20 y los 35 años de edad. No nos dirigimos a los más jóvenes y por otro lado tampoco a los mayores, porque sabemos que los mayores se acuerdan de la Kofola, la tienen en mente y les sigue gustando. Para nosotros el grupo más importante son esos jóvenes que no han pasado su infancia con la Kofola, porque son numerosos, tienen perspectiva de crecimiento. Así es el objetivo de nuestro marketing: gente joven y activa”.
Kofola existe actualmente también en las versiones citrus y sin azúcar, además de otras muchas variaciones que han ido apareciendo de forma puntual. Actualmente, además de venderse en Chequia y Eslovaquia, la Kofola se ha hecho un hueco en Polonia y también se comercializa en Croacia, Hungría y Eslovenia. Para un futuro, la compañía se plantea desembarca en Europa Occidental e incluso en China.






