U Fleků, la cervecería que unió familias y fue cuna de un equipo de fútbol

La cervecería U Fleků ha sabido repeler las inclemencias de la historia que le ha tocado vivir a este país centroeuropeo y ha conseguido mantenerse a lo largo del tiempo como una de las paradas obligatorias de los turistas que visitan Praga. En este capítulo de la serie dedicada a las cervecerías tradicionales de la capital checa recorreremos un lugar que ofrece una de las grandes cervezas negras de Praga y que ha sido testigo de importantes hitos históricos.

U Fleků, foto: Ondřej TomšůU Fleků, foto: Ondřej Tomšů El mismo año en el que los reyes católicos concedieron la libertad a los delincuentes condenados que optaran por viajar a América, abría sus puertas la cervecería U Fleků de Praga.

Desde entonces sus ollas de cocción no han dejado de preparar miles de litros de la especial cerveza morena que se puede adquirir única y exclusivamente en ese lugar.

Según las crónicas praguenses los primeros edificios, sobre los que después surgiera la renombrada cervecería, datan de los años 1430 y 1435. Esto significa que con el correr de los años el inmueble, o mejor dicho los inmuebles han cambiado según las necesidades de determinada época. No obstante, los historiadores y arquitectos suelen destacar el alto grado de conservación de muchos recintos.

Una cerveza viva

En el recorrido por las instalaciones e historia del lugar nos acompaña Standa Derous, el guía oficial de la cervecería U Fleků. Y nada más empezar su relato muy orgulloso nos dice por qué es buena su cerveza y a qué se debe prestar atención.

“Nuestra cerveza no se filtra, ni pasteuriza. Se puede decir que se trata de una bebida ‘con vida’, que trabaja de manera constante. Tiene un alto contenido de vitamina B, pero una de sus, digamos, desventajas es que puede almacenarse como máximo durante unas tres semanas”.

Desde el exterior la cervecería no resulta muy llamativa. Se trata de un edificio más bien alargado y sin mayor atractivo. Pero lo que sí llama la atención es su particular reloj en la fachada.

En lugar de números tiene letras con la inscripción ‘Pivovar U Fleků’, lo que de hecho significa cervecería de los Flek, o sea el apellido de sus dueños. Lo más importante del curioso reloj es que la letra ‘O’ se encuentra en el lugar del número 12.

Después de la medianoche venía la ley seca

La tradición dictaba que a partir de la medianoche no se servía ni una cerveza más, sin excepción, pero los clientes podían terminar las cervezas pedidas antes de ese crucial momento.

El recinto tiene una capacidad total para 1.200 personas que se reparten en una serie de salones mayores o menores, con nombres como longaniza, academia, el salón de los caballeros, el cabaret y la terraza.

U Fleků, foto: Ondřej TomšůU Fleků, foto: Ondřej TomšůNuestro guía Standa Derous, un tanto impaciente, tiene mil y una historias que contar y destaca la perennidad de la cervecería.

“La cervecería U Fleků existe desde el año 1499. Y es importante destacar que funciona de manera ininterrumpida. Durante el comunismo la empresa fue nacionalizada pero no cerró. Cabe decir que en el siglo XIX había muchas cervecerías en los alrededores, solo en la Plaza de Carlos unas 25, pero con el correr de los años fueron desapareciendo. Somos una de las afortunadas que se mantienen”.

Soportó las inclemencias del siglo XV y también de los demás que vinieron, muchos sumamente complejos. Soportó los atropellos del nazismo y el comunismo.

En plena Guerra Fría los alemanes se daban cita en U Fleků

Standa Derous, foto: Ondřej TomšůStanda Derous, foto: Ondřej Tomšů Durante la Guerra Fría, la cervecería U Fleků desempeñó un papel muy importante. Se convirtió en lugar de reunión para los que no podían atravesar la Cortina de Hierro en la dirección deseada, según cuenta Standa Derous.

“Durante el comunismo se trató de un lugar muy importante para los alemanes. Resulta que era uno de los pocos sitios en el que algunas familias divididas por la Cortina de Hierro podían encontrarse. Aquí se daban cita Alemania Oriental y Occidental”.

En su calidad de cruce de caminos en Europa Central, Praga sirvió de puente para que muchos pudieran vencer el muro que separaba al mundo bipolar, recalcó nuestro guía.

“Se dieron situaciones en las que por ejemplo los alemanes occidentales no recibieron visas para Alemania Oriental. Los orientales no podían viajar a Occidente, pero a Praga podían sin mayor problema. Aquí se reencontraron muchas personas al menos por un rato, las familias vivieron momentos muy emocionantes”.

Solo en U Fleků y en ningún otro lugar

La cerveza morena o negra, como se le quiera llamar, producida en U Fleků no se puede comprar en ningún otro lugar. Su sabor particular y la atmósfera tan especial de los recintos del restaurante atraen a miles de personas del mundo entero a lo largo del año.

Atravesando los diferentes salones, muchas veces por atajos dominio exclusivo del personal, Standa Derous nos lleva por pasillos angostos, subimos o bajamos escaleras hasta llegar a ‘la cueva del tesoro’, el lugar donde se prepara la cerveza de U Fleků.

“Se trata de una de las cervecerías privadas más pequeñas. En la producción trabajan dos personas que preparan una vez por semana un total de 6.000 litros de cerveza. El consumo promedio es de unos 500 litros por día. En caso de una actividad especial estamos en condiciones de aumentar la producción, pero por lo general es suficiente una vez por semana”.

Se trata de un lugar pulcro en el que se combina lo moderno y lo antiquísimo, tal y como nos cuenta el guía con una expresión en la que se mezcla cierto porcentaje de satisfacción con otro de qué impresión se lleva el visitante.

Foto: Ondřej TomšůFoto: Ondřej Tomšů “La expresión “Dej Bůh štěstí” que sería algo así como que “Dios nos ayude” tiene mucho sentido en nuestra cervecería, porque aquí la producción no está dirigida por una computadora, seguimos trabajando en gran medida de manera artesanal. Utilizamos cuatro tipos de malta, la oscura representa solo el cinco por ciento, para que le dé el color a la bebida. El lúpulo es, por supuesto, de la región de Žatec”.

Volvemos a subir, cruzamos pasillos y salones hasta llegar a una torrecita. Se trata de otro lugar muy especial, que desde hace muchos años dejó de funcionar para lo que fue construido, tal y como explica Derous.

“Tenemos aquí un museo. Se encuentra en la antigua torre de la malta, que funcionó hasta el año 1942. Aquí se secaba la malta de manera manual, y la única posibilidad de hacerlo era ahumándola. La cerveza tenía entonces un aroma ahumado, algo que se perdió por completo. Hoy la malta se compra seca, preparada y la suministran las grandes fábricas”.

Además de lo que ofrece el museo, los visitantes pueden conocer detalles sobre la historia de la cervecería por medio de un cortometraje que se proyecta en los principales idiomas del mundo.

Cuna del Hajduk Split

Standa Derous, foto: Ondřej TomšůStanda Derous, foto: Ondřej Tomšů Las curiosidades y sorpresas son tantas, que realmente se recomienda planear varias visitas. El protagonismo de la cervecería U Fleků se desborda de las fronteras del país y llega hasta Croacia, como resultado de una mezcla perfecta: cerveza y fútbol, subraya Standa Derous.

“Aquí, en esta esquina, donde se puede apreciar una placa, fue fundado el equipo de fútbol Hajduk Split, de Croacia, en 1911. Fue idea de un grupo de estudiantes radicados en Praga. Y por eso en verano es frecuente ver a grupos de croatas que visitan este lugar mítico donde se encuentra la placa fundacional del equipo Hajduk Split”.

Además de la cerveza, los clientes pueden disfrutar de un espectáculo en el cabaret que ofrece jocosas canciones praguenses. Participar en un concurso cervecero, degustar platos de comida tradicional checa, y por supuesto gozar de la sinigual atmósfera de sus salones. El salón conocido como Academia fue el predilecto de los intelectuales checos a través de los años, sin olvidar el majestuoso salón de los caballeros, entre muchos atractivos más.