Legados del Pasado La visita de Mitterand a Praga fue un espaldarazo a los disidentes
Durante la Semana de Jan Palach, del 15 al 20 de enero de 1989, el régimen comunista checoslovaco desencadenó en el centro de Praga un infierno. Policías y miembros de las llamadas Milicias Populares, destacamentos paramilitares del Partido Comunista, golpearon con virulencia a los manifestantes que se concentraban todas las tardes en la Plaza de Wenceslao, en Praga. Fue una revancha de las autoridades por el éxito que la oposición se había anotado un mes antes, el 10 de diciembre de 1988. Aquel día se celebró en Praga el primer acto público en el que los opositores pudieron manifestar libremente sus opiniones. La inédita concesión del régimen comunista se debió, en gran parte, a la visita a Praga del presidente francés Mitterrand que respaldó a los disidentes.
Gustáv Husák
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