Legados del Pasado Jiří Weil escapó en Moscú a la horca y durante la ocupación nazi vivió con la muerte en los talones

14-05-2011 02:49 | Eva Manethová

El escritor checo de origen judío, Jiří Weil, experimentó en su propia carne las atrocidades de los dos sistemas totalitarios del siglo XX: el comunismo y el nazismo.La sobrecogedora experiencia de este intelectual de izquierda se refleja en sus libros.

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Jiří WeilJiří Weil El régimen totalitario, implantado en Checoslovaquia a finales de los años cuarenta, trató de borrar a Jiří Weil de la literatura checa. El Partido Comunista checoslovaco nunca le perdonó la autoría de los libros “Moscú – frontera” sobre el inicio de los procesos políticos en la Unión Soviética y “La cuchara de madera”, la primera novela checa sobre un gulag. Los comunistas checoslovacos persiguieron al escritor hasta su muerte en 1959.

El rencor hacia Jiří Weil se debió al hecho de que se había atrevido a retratar con veracidad el reverso tenebroso de la construcción del comunismo en la Unión Soviética.

El escritor simpatizó desde su juventud con el cambio revolucionario del mundo pero a raíz de su experiencia personal fue uno de los primeros intelectuales de izquierda europeos en presentar a los lectores una imagen objetiva de la Unión Soviética. Identificó la naturaleza inhumana del nuevo orden social y denunció la monstruosidad de los procesos políticos, desatados por Stalin a mediados de los años treinta. Él mismo estuvo a punto de ser aplastado por la maquinaria represiva estalinista.

La vida de Jiří Weil es de las más extraordinarias en la literatura checa. Nació en 1900, hijo de un pequeño empresario judío. La experiencia con la miseria después de la Primera Guerra Mundial le impulsó a ingresar en 1921 en las Juventudes Comunistas. A los 22 años de edad hizo su primer viaje a la Unión Soviética.

Weil estudió Filología Eslava e Historia Comparativa de las Literaturas, en la Facultad de Letras de la Universidad Carolina de Praga. El Partido Comunista le recomendó como traductor a la misión diplomática soviética en la capital checa.

En su departamento de prensa Weil tuvo la oportunidad de conocer las revistas de vanguardia soviéticas. Empezó a traducir a Gorki, Mayakovski y Pasternak. En 1924 publicó la primera traducción de textos de la literatura soviética contemporánea, titulada “Literatura revolucionaria soviética”. En aquella época fue la única obra de este tipo en Europa.

En 1933 Jiří Weil estaba de nuevo en Moscú, esta vez por encargo del Partido Comunista de Checoslovaquia. Su tarea consistía en traducir obras de Lenin.

Pero el escritor fue condenado en un absurdo proceso político y la traducción que hizo sería firmada por un militante comunista cuyo oficio era... sastre.

La historia de la detención de Jiří Weil en Moscú es kafkiana. Un día contactó al checo un agente del servicio secreto soviético NKVD. Dijo a Weil que como militante comunista debía respetar la disciplina partidista y cumplir la tarea que se le encargaría. Ésta consistía en viajar a la Alemania hitleriana y entregar cierta cantidad de dinero a las familias de los comunistas encarcelados por los nazis.

Era una misión supersecreta. Siguiendo las instrucciones del agente del NKVD, antes de viajar a Alemania Weil dijo en la editorial moscovita donde trabajaba, que pasaría tres semanas de vacaciones en Crimea, en el sur de Rusia.

Arriesgando la vida, Weil cumplió con éxito la misión en la Alemania nazi. Entretanto sus superiores de la editorial descubrieron que no estaba en Crimea. Esto parecía muy sospechoso. A su regreso a Moscú el escritor checo fue detenido. No podía explicar su ausencia porque había jurado al agente del servicio secreto soviético que no revelaría nada acerca de su viaje.

Parece que para la detención de Jiří Weil contribuyeron también las cartas que poco tiempo antes el escritor había enviado desde Moscú a Checoslovaquia. En ellas se quejaba de que en la capital soviética echaba de menos un buen café. No está claro si las cartas que reflejaban el desencanto del escritor, fueron entregadas por los camaradas checoslovacos a los soviéticos o si fueron interceptadas directamente en Moscú.

El proceso con Weil tuvo lugar cuando se realizaban en la Unión Soviética masivas detenciones después del asesinato en Leningrado del dirigente comunista Sergei Kirov. La propaganda estalinista pregonaba que el atentado había sido obra de una conspiración de grandes dimensiones. Los historiadores contemporáneos opinan que el atentado contra Kirov fue organizado por Stalin para eliminar a un rival político.

Jiří Weil escapó a la horca sólo gracias a la intervención de sus colegas checoslovacos. Fue desterrado al Asia Central, a una región cercana a la frontera de la Unión Soviética con China, donde cumplió su condena en una colonia penal. En 1935 pudo regresar a Checoslovaquia.

En 1937 Weil publicó su novela “Moscú- frontera”, el primer testimonio checo sobre la atmósfera de los procesos estalinistas de mediados de los treinta. La obra provocó un escándalo en las filas comunistas.

El escritor desistió de la publicación de la novela “La cuchara de madera”, ambientada en un campo de trabajos forzados, para no dañar la imagen de la Unión Soviética en vísperas de la Segunda Guerra Mundial.

La ocupación nazi de Bohemia y Moravia, que se inició en 1939, fue para Jiří Weil una época trágica debido a su origen judío. Él perdió su empleo, y su esposa, por estar casada con un judío, también tuvo que abandonar el suyo. A la pareja, desalojada por las autoridades nazis de su apartamento, la acogió en su casa el viajero Alberto Vojtěch Frič.

Cuando le tocó a Jiří Weil el turno de ser deportado a un campo de concentración, decidió que intentaría escapar a la máquina de exterminio nazi, fingiendo un suicidio.

Jiří WeilJiří Weil Una noche dejó en un puente capitalino su cartera y desapareció. Momentos después llegaron al lugar los colaboradores de su esposa de un grupo de resistencia antinazi, que se pusieron a gritar:”¡ Alguien se está ahogando!”

Acudieron varios peatones los que, sugestionados por los gritos, creyeron ver los brazos de una persona llevada por las aguas del río Moldava. Los testigos entregaron la cartera en una comisaría y ya que fue hallada después también una carta de despedida de Jiří Weil, el escritor fue declarado oficialmente muerto.

Weil pasó los restantes años de la ocupación nazi en la clandestinidad. Al terminar la guerra pesaba apenas 44 kilos y su salud dañada exigió un prolongado tratamiento.

Cuando en 1948 llegó al poder el Partido Comunista, a Jiří Weil le esperaron nuevos sinsabores. Al ser publicada en 1949 su novela “La vida con la estrella”, recibió críticas insultantes de los ideólogos comunistas que llegaron a llamar al autor “enemigo del pueblo”. El libro fue retirado de las bibliotecas, aunque es una de las mejores obras sobre la atmósfera agobiante de la ocupación nazi.

Las autoridades comunistas prohibieron la publicación de las obras de Jiří Weil que vivió marginado, ganándose la vida como trabajador del Museo Judío de Praga.

La situación del autor mejoró un poco después de 1956 cuando en el vigésimo congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética Nikita Jruschov denunció los crímenes de Stalin. Pero en 1959 Jiří Weil falleció.

Durante la Primavera de Praga de 1968 se preparaba la edición de las novelas de Weil pero la llegada de los tanques soviéticos lo impidió. Los libros “Moscú- frontera” y “La cuchara de madera” pudieron publicarse sólo después de la Revolución de Terciopelo de 1989.

 

Repetición del 10-05-2008

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