"Hermanos todos" fomentan la vida checa en Resistencia

Resistencia, en el nordeste de Argentina, es conocida como la "Ciudad de las Esculturas" o "Museo al Aire Libre". Menos se sabe que en esta ciudad chaqueña reside una comunidad numerosa de checos que con orgullo cultivan el idioma y las costumbres de sus antepasados. Hace poco Radio Praga ha visitado a los checos de Resistencia.

ResistenciaResistencia A pesar de los miles de kilómetros de distancia que dividen la República Checa y Argentina pudimos sentir un aliento familiar del campo moravo nada más escuchar las primeras palabras con las que nos dio la bienvenida el presidente de la asociación de paisanos checos de Resistencia, Vladimiro Damborsky. Aunque el señor Damborsky naciera en Argentina, sigue hablando checo con el dialecto auténtico de la aldea natal de sus padres, Velké Bílovice, en Moravia del Sur.

"Me esfuerzo pero no es fácil si uno no habla cada día. Si uno tiene familia y no le enseñó a hablar en checo. A nuestros hijos no les enseñamos el checo, bueno, porque visitaron escuelas españolas en Argentina, no hubo oportunidad para que aprendieran. Yo aprendí el idioma cuando era pequeño y estaba con mis padres y hermanos"

Los padres de Vladimiro Damborsky llegaron a Argentina en el año 1924.

"Primero vino mi padre y después de haber hecho algún reconocimiento de dónde podría trabajar, de dónde podría residir, vivir, hizo venir a mi madre, aproximadamente al año. Mi madre vino con una hermana mayor mía, que en ese entonces tenía solamente tres años. Se radicaron, primero, en la provincia de Buenos Aires, luego en la provincia de Córdoba, siempre trabajando en tareas que no eran las que más les podrían gustar, agradar. Pero con el tiempo se trasladaron a la provincia del Chaco. Aquí fueron radicándose con sus connacionales que ya estaban acá y con los cuales conformaron mucha amistad, profundizando la amistad que ya existía en Europa y se apoyaban en sus tareas dedicándose fundamentalmente a la agricultura".

En Velké Bílovice se dedicaban a cultivar la vid y plantaciones de fruta. En el Chaco argentino tuvieron que aprender a sembrar y cosechar el algodón y criar el ganado, cuenta Vladimiro Damborsky.

"Es probable que no les haya ido del todo bien, como hubiesen querido. Pero de todas maneras hicieron con los años lo mínimo que se podía hacer, que es enviar a estudiar a sus hijos. Y eso hoy me permite a mí, como hijo de ellos, haber podido contar ya en mi hogar con profesionales destacados. Quiere decir que hemos ido avanzando de los abuelos a los nietos".

¿No quisieron sus padres volver algún día a su tierra natal?

"Siempre ha sido una obsesión poder volver algún día. Pero esta tierra los atrapó de tal manera que cuando se quisieron acordar ya llevaban veinte años, después treinta, después cuarenta, después cincuenta y terminaron, digamos, aquí atados a esta tierra, a la cual ellos le estuvieron muy agradecidos porque los había cobijado en este país, esta patria, esta tierra en los momentos difíciles de su vida cuando en Europa había pobreza, escasez. Estamos hablando de la época después del fin de la Primera Guerra Mundial".

CorrientesCorrientes Vladimiro Damborsky visitó por primera vez la tierra de sus antepasados en el año 1992. Con sus primos y tíos que viven todavía en Velké Bílovice intercambia cartas que escribe, naturalmente, en checo.

"He visitado a mis parientes en Velké Bílovice. He recorrido un poco Praga, por supuesto me ha impresionado mucho. Bueno, me ha gustado muchísimo la tierra, ¿no? Pero por supuesto uno ya para ese entonces ha echado raíces acá profundamente, y con hijos grandes, etc. Entonces ni siquiera la idea de poder radicarse allá".

¿Y cómo le recibieron sus parientes checos?

"Muy bien, muy admirados, especialmente porque podía hablar con ellos el idioma, que es lo que más los preocupaba cuando les anuncié que iría de viaje para allá. Ellos pensaban cómo harían para entenderse conmigo. Sin embargo, se han sorprendido porque uno ha podido, digamos, tener la dicha de conocer el idioma, ¿no?".

Vladimiro Damborsky nos explicó que la mayoría de los paisanos residentes en Resistencia provienen de las familias checas que se radicaron en la ciudad Presidencia Roque Sáenz Peña y sus alrededores. A Resistencia o a la ciudad vecina de Corrientes se trasladaron por motivo de estudios o de trabajo. Hace cuatro años, el 14 de noviembre de 2003, fundaron la Asociación Civil Checoslovaca denominada "Bratri Vsichni" o sea "Hermanos Todos". En estos momentos la asociación cuenta con unos 120 socios.

"Por supuesto que son la mayoría de primera generación y algunos de segunda o de tercera generación, o sea que hay personas de una edad aproximada entre 60 y 70, hay otros entre 50 y 60, y los hay también menores".

Cada viernes llega a Resistencia desde Sáenz Peña el profesor de checo, Jindrich Krous, ofreciendo cursos para principiantes, para más avanzados, así como para los que dominan muy bien el idioma de sus antepasados como es el caso del señor Damborsky.

"Por ahora nos hemos centrado casi exclusivamente en la enseñanza del idioma, que es un idioma que atrae muchísimo, no solamente a los descendientes de checos, sino a otras personas que son amigos de descendientes checos y que a lo mejor son descendientes de españoles, de italianos, y tienen interés por el idioma checo por el sólo hecho de conocer cómo es ese idioma, que les agrada y que, por supuesto, les resulta bastante difícil de aprender a hablarlo".

A finales de septiembre la Asociación Civil Checoslovaca "Hermanos Todos" y su profesor checo organizaron en Resistencia un pequeño festival de cine checo. Para el próximo 28 de octubre está previsto el festejo de la fiesta nacional checa con motivo de la fundación de la Checoslovaquia independiente en 1918. Se cantará el himno checo y también se servirá comida especial para rememorar la cocina checa.

Con Vladimiro Damborsky y otros paisanos checos, que nos invitaron a una cena rica de despedida a casa de uno de ellos, nos sentimos realmente como en un festín en Moravia del Sur. Antes de marcharnos preguntamos a Vladimiro Damborsky: ¿Le gusta más el vino o la cerveza?.

"No tak pomály, pomály ... (Bueno, vamos a ver ...) Mire, en realidad creo que cualquiera de las dos bebidas, con la mesura que uno debe practicar. Es importante tomar un buen vino, que lo hay, en Velké Bílovice, en la República Checa, como la cerveza que hay en cualquier parte de la República Checa. Y de la cerveza buena, ¿no es cierto? Así que cualquiera de las dos bebidas son apetecibles y son de mi agrado".

¿Prefiere Ud. hablar en checo o en español?

"Depende de donde estoy. Hoy estoy con Uds. y me gusta mucho poder hablar con Uds. en checo. El español, pues, es mi idioma, yo soy argentino, es así, pero estoy orgulloso de poder decir que provengo de una familia checa".

Foto: autora