Legados del Pasado Eduard Svoboda y Miloš Čtrnáctý, pioneros de la radiodifusión checa

23-05-2009 02:49 | Eva Manethová

En esta edición les hablaremos de los pioneros de la radiodifusión checa, el ingeniero Eduard Svoboda y el periodista Miloš Čtrnáctý. Dos hombres emprendedores e idealistas para quienes la radio no era un negocio, sino un medio de difusión de la cultura y de la educación de la ciudadanía. Gracias a su capacidad de superar obstáculos, en mayo de 1923 empezaron a difundirse desde una carpa en el aeródromo de Kbely, cerca de Praga, las emisiones regulares de radio. En la primera estación de radio checa,Radiojournal, Svoboda ejerció de director técnico, y Čtrnáctý de director de programa.

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Inicios de la radiodifusiónInicios de la radiodifusión El ingeniero Eduard Svoboda llegó a la radio a través del cine. Antes de la Primera Guerra Mundial, fue propietario de una de las primeras distribuidoras de películas en Bohemia. En 1920 fundó con el empresario de la naciente industria fílmica, Miloš Havel, una sociedad anónima que se convertiría en los legendarios estudios cinematográficos AB Barrandov, en los que se siguen rodando películas hasta la actualidad.

Un año después Svoboda se desempeñaba ya como representante para Europa Central de los Estudios Universal, de Hollywood. Hizo un viaje de negocios a los Estados Unidos justo cuando allí empezaba un impetuoso desarrollo de la radiodifusión.

Durante su estancia en EE UU, Eduard Svoboda se entrevistó con el propietario de la mayor sala de cine de Broadway que era a la vez productor de programas de radio.

Eduard SvobodaEduard Svoboda Sin embargo, más relevante fue su encuentro con Lee de Forest, una de las personalidades más notables, relacionadas con el surgimiento de la radiodifusión y del cine.

El día de Nochebuena de 1906, Lee de Forest y su compatriota Reginald Fessenden realizaron en el estado de Massachusetts la primera exitosa transmisión de voz y de música en la historia.Fue captada por radiotelegrafistas en tierra firme y en buques en el Atlántico, distantes decenas de millas del emisor.

En 1910, Lee de Forest transmitió desde la Ópera Metropolitana de Nueva York el canto de Ema Destinnová y Enrico Caruso.

El encuentro con Lee de Forest fue decisivo para la trayectoria profesional de Eduard Svoboda:en adelante consagraría todas sus fuerzas al desarrollo de la radiodifusión.

Gracias a la recomendación de Lee de Forest, Svoboda pudo pasar algunas semanas en las empresas American Telegraph and Telephone y Western Electric. Además, durante las visitas a las estaciones neoyorquinas de radio tuvo la oportunidad de conocer en la práctica cómo se hacían los programas.

Al regresar a Praga, el ingeniero Eduard Svoboda era, sin duda alguna, el checo más preparado y más competente para poner en marcha una emisora de radio. Sin embargo, necesitaba a alguien con quien compartir y plasmar su anhelo de ofrecer programas radiales al público.

Miloš ČtrnáctýMiloš Čtrnáctý Svoboda buscó entre los periodistas. Eligió como socio a Miloš Čtrnáctý, de cuarenta años de edad, redactor del periódico Národní Politika, en el que dirigía desde hacía dieciocho años las secciones musical y cultural. Esto hacía de él el hombre más idóneo para encargarse de la programación de la futura emisora.

Era también un buen organizador, como ponía en evidencia su trabajo en el comité que gestionaba el fondo, instituido por los periodistas checos a finales del siglo XIX con el fin de otorgar ayudas financieras a los profesionales en caso de despido, enfermedad o vejez.

Para llenar las arcas del fondo, los periodistas ofrecían espectáculos teatrales y conciertos.Desde 1913 la Asociación de los periodistas checos explotaba en Praga una sala de cine. En 1922 abrió un nuevo cine en la actual calle Opletalova, en el centro de la capital. Se llamaba Bio Sanssouci. Miloš Čtrnáctý se encargaba de velar por su buen funcionamiento técnico.

El Bio Sanssouci se inscribió en la historia de la radio. Los visitantes del cine Sanssouci fueron los primeros en escuchar el concierto que inauguraba las emisiones regulares de la estación Radiojournal el 18 de mayo de 1923. El receptor de radio de la marca Nice, estaba instalado en un trastero contiguo a la cabina de proyección. El aparato estaba conectado por cables a ocho altavoces en la sala.

Llama la atención la sorprendente rapidez con la que Eduard Svoboda y Miloš Čtrnáctý lograron realizar su plan. Y cabe destacar que tuvieron que enfrentar solos las arduas negociaciones con el Ministerio de Correos para obtener la licencia de las emisiones radiales. La Asociación de los periodistas checos no se sumó al proyecto. La radio les parecía a los profesionales de la prensa escrita un mero juguete técnico que no les interesaba.

El consejero ministerial Josef Strnad dio a Svoboda y Čtrnáctý una respuesta evasiva a su solicitud. Les advirtió de que había más interesados en operar una emisora de radio, agregando textualmente:

”En la compañía Radioslavia, en la que soy miembro del consejo de administración, desde hace mucho tiempo que estamos estudiando la idea y también nos estamos preparando para emprender algo”.

Era un flagrante conflicto de intereses. Un funcionario gubernamental ocupaba un relevante cargo en una empresa privada del ramo que él estaba encargado de gestionar en el Ministerio.

Radioslavia, compañía para la telegrafía y la telefonía inalámbrica, fue fundada en noviembre de 1922. Representaba los intereses de tres empresas, capaces de fabricar receptores de radio.Dos eran de Praga y una de París. Sus estatutos estipulaban que se constituyó tanto para comercializar los equipos de radio como para difundir las emisiones radiales.

A finales de diciembre de 1922, Radioslavia obtuvo del Ministerio de Correos la licencia para instalar y operar estaciones de radio. Después la compañía se mantuvo inactiva porque no contaba con los cerebros para la puesta en marcha de una emisora.

Radioslavia estaba en apuros. Y también lo estaba el funcionario del Ministerio de Correos, Josef Strnad. Si resolviera favorablemente la solicitud de Eduard Svoboda y Miloš Čtrnáctý, perjudicaría los intereses de Radioslavia. Y si la denegase, el periodista Čtrnáctý podría denunciar en la prensa su compromiso con Radioslavia.

El hábil funcionario encontró una salida: recomendó a Svoboda y Čtrnáctý aliarse con Radioslavia y formar juntos una compañía de radio. Éstos aceptaron, cansados de las dilaciones en la tramitación de su solicitud.

El representante de Radioslavia les instó a depositar inmediatamente en un banco una parte del capital de la futura compañía. Las 245 mil coronas que debían aportar era para ellos una suma colosal.

Miloš Čtrnáctý intentó captar capital en la Asociación de los periodistas checos, pidiendo a sus colegas que adquiriesen participaciones de dos mil coronas cada una.

A los periodistas les parecía poco rentable la inversión en las emisiones radiales. En vano Čtrnáctý argumentaba que los beneficios engrosarían el fondo de ayudas de la organización. La Asociación adquirió sólo tres participaciones. Los colegas que conocían personalmente a Čtrnáctý adquirieron nueve más. Pero todavía hacía falta mucho dinero.

A los pioneros de la radiodifusión checa acabó por prestarles dinero una antigua molinera. La dama era accionista de la compañía cinematográfica de Miloš Havel, Eduard Svoboda la había conocido cuando se movía en el negocio del cine.

Sin la ex molinera adinerada la historia de la radio checa habría sido diferente. Sin su aportación el ingeniero Svoboda y el periodista Čtrnáctý no habrían podido realizar su proyecto de una radio cultural y las emisiones radiales habrían nacido en Checoslovaquia como un proyecto meramente comercial.

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