Hable Checo con Radio Praga ¿Sirven las peluquerías para algo?
La vida en la capital a menudo obliga, especialmente a las mujeres, a cuidar de su aspecto. Por eso existen las peluquerías, uno de los sitios más importantes donde las mujeres acuden a embellecerse. Sin embargo, tampoco los hombres pueden evitar una visita ocasional al peluquero, dado que un varón peludo y barbudo no tendría mucho éxito con el sexo femenino en la actualidad. Por eso echamos un vistazo a algunas palabras útiles de este tema.
¿Cuándo fuiste a la peluquería -kadeřnictví- por última vez?
La semana pasada. ¿No lo has notado?
Para decir la verdad, no. Sigues teniendo el pelo largo –dlouhé vlasy- y rubio –blonďaté-, entonces en mi opinión, no has cambiado nada.
Es que solo me recorté los extremos –přistřihla jsem si konečky- y me hice reflejos –melír-. Pero tú te ves diferente. ¿Te cortaste el pelo? –Nechal ses ostříhat?-
Foto: Boblover64, Creative Commons 3.0
Sí, ayer, porque mi flequillo –ofina- ya me molestaba en la frente
–čelo-.
Ya era hora, parecías un hombre prehistórico. Pero no es justo –není to spravedlivé-. Tú, como un caballero, deberías notar cambios en mi apariencia –změny na vzhledu- y echarme un piropo –dát mi kompliment-. En realidad funciona exactamente al revés.
Es verdad que ustedes, las mujeres, lo tienen más difícil. Pagan un montón de dinero por una visita a la peluquería –návštěva kadeřnice- y el cambio es insignificante. Por otro lado, nosotros, los hombres, nos cortamos el pelo por un precio bajo y quedamos irreconocibles –k nepoznání-.
Pues antes, cuando era chica, me dejaba cortar el pelo por mi mamá y me
teñía el pelo –barvila jsem si vlasy- yo sola. Pero desde el accidente
que tuvo una amiga cuando estuvo experimentando con una tintura para el
cabello –barva na vlasy-, para tener mayor seguridad voy a la
peluquería.
¿Y qué le pasó?
Quería cambiar el color de rubio a rojo –červená-, entonces se compró un lavado –přeliv- en la farmacia. Sin embargo, la tintura probablemente era de mala calidad y mi amiga era inexperta, así que finalmente salió de color rosa –růžová-.
Supongo que no quería salir a la calle después de ese accidente
–nehoda-.
Lo solucionó usando un sombrero –čepice- por un rato y después de un tiempo se tiñó el pelo de regreso.
Yo conozco una historia chistosa parecida a la tuya. Hace un tiempo, mi mamá quería rizarse –natočit si vlasy- para una ocasión especial. Sin embargo, en la peluquería hubo un malentendido –došlo k nedorozumění- entre ella y la peluquera, quien en vez de un rizado –natočení vlasů- le hizo una permanente –trvalá-.
Seguramente no estaba muy contenta de eso. Yo me metería en una zanja –příkop- y no saldría de ella hasta que me corrigiera el peinado –účes-.
Y con esto terminamos la lección de hoy, amigos. ¡Ojalá no tengan una experiencia desafortunada como fueron las dos mencionadas anteriormente! Por eso sigan yendo a la peluquería y escuchando Radio Praga. ¡Hasta la próxima vez!







