“Solo para ver un checo sonriendo merece la pena quedarse en verano en Praga”

Con la llegada de los primeros rayos de sol, las calles de la República Checa y su cartelera cultural se repletan. En este programa especial, que Radio Praga emite con motivo de este día festivo, hablaremos con varios hispanohablantes residentes en la capital checa sobre las diferentes actividades que se pueden practicar a lo largo de la época estival en Praga y sus alrededores.

Podolí, foto: Filip Jandourek, ČRoPodolí, foto: Filip Jandourek, ČRoEl técnico de laboratorio de pruebas, Jordi Masdevall, natural de Girona, España, pasará en la capital checa su cuarto verano y según afirma, sigue disfrutando del cambio total del aspecto de la ciudad, así como del ánimo de la gente.

“Los que vivimos aquí, sabemos que cuesta mucho sobrevivir el invierno. A la mínima que sale el sol, la gente está más alegre, y no hay más que ver a un checo con una sonrisa, vale la pena quedarse en verano”.

Combatir el calor

En los meses de verano, las temperaturas en la República Checa frecuentemente sobrepasan los 30 grados. Cuando el calor se hace insoportable, Jordi se dirige a la reserva natural de Divoká Šárka, situada en cercanías del Aeropuerto de Václav Havel. Este valle rocoso, popular también entre los escaladores, es famoso sobre todo por su piscina natural con agua fresca y su romántico paisaje, explica Jordi.

Divoká Šárka, foto: Barbora NěmcováDivoká Šárka, foto: Barbora Němcová“Divoká Šárka es un sitio precioso. Aunque estás en Praga, te da la sensación de que estás en un sitio de la montaña. A 20 minutos a pie tienes la parada de tranvía de Divoká Šárka. Está un poco lejos, pero vale mucho la pena”.

Para un baño más íntimo, Jordi recomienda bajar al suroeste de la ciudad, a un lago situado en medio del Valle de Procopio (Prokopské údolí), una reserva natural que se extiende en el Distrito Municipal de Praga 5, en las cercanías del barrio de Barrandov.

“Es súper pequeño, caben como veinte personas. Es bonito porque ofrece una vista a Praga distinta. Durante un momento también te olvidas de que estás en Praga”.

Fuera del territorio de la capital checa, Jordi recomienda darse un chapuzón en el lago Lhota, situado cerca de la ciudad de Brandýs nad Labem, a aproximadamente 24 kilómetros del centro de Praga. Este lugar paradisiaco destaca por su agua limpia y cálida, además de sus playas de arena.

Por su parte, el estudiante mexicano Max Santana suele combatir el calor en la piscina de Podolí, ubicada en el barrio de mismo nombre, en el Distrito Municipal de Praga 4.

Žluté lázně, foto: CzechTourismŽluté lázně, foto: CzechTourism “En Podolí hay tres piscinas; dos destinadas para nadar profesionalmente y una para cualquiera. Hay también toboganes”.

Jimena Samario, también estudiante mexicana, pasa el tiempo libre en el centro de recreo Balneario Amarillo (Žluté lázně), ubicado en la orilla derecha del río Modava, en las proximidades de la piscina de Podolí. Según afirma, el lugar ofrece entretenimiento para personas de todas las edades.

“Te vas, te tiras en el pasto y te tomas una cerveza para combatir el calor. Hay lugares para comprar helados, puestos para comer cosas checas y no tan checas… También hay una cancha de voleibol, y luego por la noche ponen música electrónica. Generalmente, es un ambiente familiar. Si tienes hijos, no hay problemas, y si eres un joven, también te diviertes”.

Barbacoas en pleno centro de la ciudad

Stromovka, foto: Štěpánka BudkováStromovka, foto: Štěpánka Budková Las barbacoas son también uno de los pasatiempos populares entre los residentes praguenses. En la capital checa es posible realizarlas en el pleno centro de la ciudad. Praga cuenta actualmente con ocho lugares de pícnic con fogatas, y otros ocho donde es posible hacer barbacoas todos los días hasta las 23:00 horas.

El empresario mexicano Pablo Quirós disfruta asando carne en el parque de Stromovka, ubicado entre los barrios de Holešovice y Letná, en Praga 7, según apunta.

“Es un buen lugar para hacer barbacoa o pícnic. Puedes rentar los asadores allí y es una buena oportunidad para ir con tus amigos”.

Riegrovy sady, foto: Kristýna MakováRiegrovy sady, foto: Kristýna Maková Las fogatas se pueden ver asimismo en los Jardines de Rieger (Riegrovy Sady), un extenso parque situado en el barrio praguense de Vinohrady, uno de los puntos de encuentro más conocidos de los expatriados residentes de Praga. Y también un lugar favorito de Max Santana.

“Riegrovy sady tiene una de las mejores vistas hacia el Castillo de Praga. Muchos van allí al atardecer. Puedes hacer un pícnic, algunos llevan su asador para preparar una barbacoa. Incluso en la noche he visto que proyectan películas incluso en inglés”.

Cine de verano gratis

Las proyecciones de películas al aire libre representan otra de las actividades más populares y cada vez más frecuentes en la capital checa. Pablo Quirós disfruta de la oferta del Kinobus, un autobús con cine itinerante que ofrece en verano proyecciones gratuitas en diferentes localidades de la capital checa.

Kinobus, foto: Petr Hejna, archivo de  DPPKinobus, foto: Petr Hejna, archivo de DPP “El Kinobus supuestamente va a los parques, tiene unas pantallas en las que proyectan películas checas con subtítulos en inglés. Está súper bien para los extranjeros que viven aquí y pueden ver el cine checo con subtítulos”.

Las próximas paradas de Kinobus serán en los barrios praguenses de Košíře, Libuš, Čakovice y Hloubětín, entre muchos otros. Las proyecciones se pueden disfrutar hasta finales de agosto.

Jordi Masdevall descubrió recientemente en el barrio de Karlín un nuevo lugar donde se proyecta el cine al aire libre, en ocasiones también con subtítulos en inglés y gratuito.

Jordi Masdevall, foto: Dominika BernáthováJordi Masdevall, foto: Dominika Bernáthová “Era un sitio militar, creo que se llama Karlínská kasárna (Cuartel de Karlín). Es un sitio enorme con muchísima gente. Sé que hay más cines también en los barrios de Žižkov y Holešovice. Me gusta mucho cómo da la vida a la ciudad durante la noche”.

Proyecciones gratuitas se realizan asimismo bajo el Metrónomo de Praga, situado en el barrio de Letná. Este lugar, conocido entre los praguenses también como Stalin, debido a la enorme estatua de este líder soviético que se encontraba allá en los años cincuenta, se ha convertido en un popular lugar nocturno, apunta Pablo.

“Ahora hicieron de ese lugar una zona de ocio. Tiene un bar y creo que en ciertas fechas hay DJ´s, también hay un lugar con comida”.

Una de las zonas de ocio más popular y más viva sigue siendo Náplavka, situada en la Ribera de Rašín (Rašínovo nábřeží), en el centro de Praga, apunta Max Santana.

“En Náplavka hay muchos barquitos en la orilla del río, están ambientados para que funcionen como bares y restaurantes. Hay música, bebida y comida.También puedes sentarte en la orilla y llevar tu propia bebida”.

Los que prefieren más el deporte que el alcohol, pueden usar en Náplavka una cancha de voleibol. Todos los sábados, la ribera se convierte en un mercadillo con productos granjeros donde es posible encontrar todo tipo de alimentos más y menos exóticos. Varias veces al año, Náplavka y otros lugares capitalinos albergan festivales de cerveza, apunta Pablo Quirós.

Náplavka, foto: Barbora NěmcováNáplavka, foto: Barbora Němcová “Tienes la oportunidad de probar productos de cervecerías pequeñas alrededor de la República Checa y de poca producción. Es bastante atractivo para la gente que visita Praga por primera vez”.

Para los que buscan lugares más alternativos e innovadores, Pablo recomienda hacer una escapadita a la calle Krymská, situada en el barrio de Vršovice. Entre los praguenses es conocida también como una zona “hipster”.

“Antes esta calle no era tan popular, hoy se ha convertido en una calle alternativa con restaurantes y clubs que están innovando, y ofrecen algo diferente que los demás lugares de Praga”.

Todos los años se celebra en la zona el festival Korzo Krymská, que reúne a miles de personas, quienes pueden disfrutar de conciertos, espectáculos de teatro, talleres creativos y otras actividades.

“Praga es amigable con los niños”

La chilena Jennifer Alejandra Sáez Soto se instaló en Praga hace nueve años y actualmente se encuentra en baja por maternidad. En la capital checa disfruta de la variedad de las actividades para los niños y, sobre todo, la seguridad, según comenta.

Jennifer Alejandra Sáez Soto, foto: Dominika BernáthováJennifer Alejandra Sáez Soto, foto: Dominika Bernáthová “Tiene muchas variedades para disfrutar con los niños. Se preocupan de cada personaje, me fijo que hasta los perritos tienen su parque. Todos se sienten bienvenidos. Yo me siento muy contenta de vivir aquí. Todo está seguro, los niños están seguros, todo tiene su protección. En comparación con el lugar desde donde vengo, de Chile, de Valdivia. Encontrar juegos para niños es casi imposible y todos son de metales, no vas a subir a un niño aquí, porque se va a romper la cabeza o se lo roban. Aquí me siento muy segura, hay sectores cerrados donde el niño juega solo”.

Uno de los parques infantiles donde más disfruta la hija de Jennifer se encuentra en la Huerta de Vrchlický (Vrchlického sady), cerca de la Estación Principal de Trenes (Hlavní nádraží), y también en el barrio de Strašnice. Para entretener a los niños, Jennifer recomienda asimismo el jardín zoológico de Praga, que cuenta con numerosas instalaciones destinadas a los más pequeños, así como las llamadas ciudades granjeras que permiten a los niños el contacto con los animales.

Para que su hija no pierda el contacto con la cultura latina, Jennifer se junta frecuentemente con sus amigas procedentes de esta región. Conjuntamente organizan encuentros donde cada uno trae la comida típica de su país. De hecho, la cultura latina está bien representada en la capital checa, opina Max Santana.

“Hace poco, fuimos a Merkádo en la plaza de Jiřího z Poděbrad o a la Feria Latina cerca de Výstaviště Holešovice”.

Max Santana y Jimena Samario, foto: Dominika BernáthováMax Santana y Jimena Samario, foto: Dominika Bernáthová Como estudiante, Max aprecia asimismo la oportunidad de visitar varias instituciones de forma gratuita.

“La Galería Nacional es gratis, hay muchas obras de arte moderno, tienen obras de Picasso y otros artistas de la vanguardia”.

Por su parte, Jordi Masdevall valora los museos que le muestran la historia de su país de acogida, según apunta.

“Me gustó el Museo del Comunismo, que está en la calle Na Příkopě, cerca de la Plaza de Venceslao. Es un museo muy sencillo, pero está bien para entender un poco la realidad del país”.

Jordi recomienda asimismo la visita al pueblo de Lidice, que fue en 1942 arrasado por los nazis como venganza por el atentado al protector nazi de Bohemia y Moravia, Reinhard Heydrich.

“Aunque sea una parte triste de la historia del país, no se puede olvidar. Creo que para nosotros extranjeros, visitar a estos sitios te ayuda a entender la realidad checa. El resultado de hoy es lo que ocurrió en el pasado. Si tienes intención de quedarte aquí a vivir, es importante intentar entender un poco la realidad checa”.

Karlštejn, foto: Magda KašubováKarlštejn, foto: Magda KašubováPara irse de excursión fuera de Praga, Jordi Masdevall recomienda dirigirse al castillo de Karlštejn. Esta joya medieval, fundada en el siglo XIV por el rey Carlos IV, está ubicada aproximadamente a 30 kilómetros de Praga.

“Tomas un tren en Smíchovské nádraží y en media hora estás allí. Es un castillo precioso aunque una vez dentro no tiene mucho que ver. Para mí es espectacular fuera. Una excursión vale mucho la pena”.

Estando en Karlštejn, uno no debería perderse la visita al lago en la cantera de caliza Gran América (Velká Amerika) que destaca por su agua cristalina y un emblemático paisaje. Una vez allá, pueden visitar asimismo la cantera México, que no tiene mucho que envidiar a Velká Amerika en cuanto a belleza.

Respecto a lugares menos conocidos, Jordi recomienda visitar al castillo medieval de Loket, situado en las proximidades de la ciudad de Karlovy Vary, Bohemia Occidental.

“Es un sitio precioso, es como Český Krumlov pero en pequeño. Queda un poco lejos desde Praga, pero para un fin de semana y combinarlo con Karlovy Vary vale la pena”.

Český Krumlov, foto: Jerzy Strzelecki, CC BY 3.0Český Krumlov, foto: Jerzy Strzelecki, CC BY 3.0 Por su parte, Pablo Quirós disfrutó mucho la visita a la ciudad balnearia de Mariánské Lázně, situada en Bohemia del Oeste, que según afirmó, no es tan conocida como Karlovy Vary, pero ofrece algo similar. Recomienda asimismo una estancia en el pantano de Lipno, en el sur del país, donde se puede disfrutar de todo tipo de deportes acuáticos.

Pablo apunta que pasar las vacaciones en la República Checa puede resultar bastante económico.

“Si usas los trenes, realmente no son caros, comparado con otras ciudades europeas. Aquí puedes viajar con un presupuesto bajo, hay muchos lugares para comer que se ajustan a todos los presupuestos”.

La popularidad de la República Checa como un lugar vacacional va en aumento. En 2016 se alojaron en hoteles y pensiones checos más de 9 millones turistas extranjeros, el número récord de la historia del país.