“Ser un país pagano no estaba de moda”

El año 863 es la primera fecha que los alumnos checos aprenden de memoria en los cursos de historia. En este programa especial hablaremos sobre la importancia de este hito cultural, que llegó de la mano de los hermanos Cirilo y Metodio.

Foto: Valtameri / GNU FLFoto: Valtameri / GNU FL “Nuestro pueblo ha condenado el paganismo; no obstante, carecemos de maestros que nos enseñen la fe cristiana en nuestra lengua, y que otros países eslavos lo vean e imiten”.

Con estas palabras el príncipe Rostislav solicitó al Emperador bizantino, Miguel III, que le enviara obispos que difundieran el cristianismo en su Imperio de la Gran Moravia, que se extendía por el territorio de la actual República Checa, Eslovaquia, Polonia y Alemania.

Atendiendo su solicitud, el Emperador mandó a dos hermanos misioneros, Cirilo y Metodio, naturales de Tesalónica. Estos se convertirían más tarde en los “apóstoles de los pueblos eslavos” y en unas de las primeras figuras de los libros de la historia checa, explica el pedagogo e historiador ocasional Jan Stejskal.

Jan Stejskal, foto: Dominika BernáthováJan Stejskal, foto: Dominika Bernáthová “Creo que a la hora de hablar sobre la llegada de Cirilo y Metodio, muchos se imaginan a dos abuelitos con la Biblia en la mano, cómo espolean a la gente hacia dentro de iglesias recientemente construidas. Al parecer, es un capítulo aburrido de la historia checa. No es así, fue una época muy dramática”.

Cirilo y Metodio no eran los primeros misioneros cristianos en la Gran Moravia. Hasta entonces habían ocupado este cargo los obispos de Francia Oriental. El temor de que el rey de este país aprovechara su influencia para dominar la zona impulsó al conde Rostislav a expulsarlos de su territorio.

Rostislav asimismo procuró acabar con el caos en la enseñanza del cristianismo, causado por la presencia de obispos de diferentes países. Otros motivos para consolidar la religión cristiana eran, en primer lugar, que ser un país pagano ya no estaba “de moda”, y en segundo lugar que tampoco resultaba beneficioso económicamente, explica Stejskal.

“Los estados que habían adoptado el cristianismo eran más seguros y más previsibles respecto a la orientación en sus costumbres y a lo que se podía esperar de ellos. Unos países incluso presionaban a otros para que adoptaran el cristianismo bajo la amenaza de que el comercio podría disminuir”.

Dos hermanos con una misión

Cirilo y Metodio (pintura de Cyril Bouda), foto: Miloš TurekCirilo y Metodio (pintura de Cyril Bouda), foto: Miloš Turek Los hermanos bizantinos se prepararon cuidadosamente para su misión. Habiendo vivido en una zona habitada por una comunidad eslava, los hermanos dominaban el idioma, lo que les permitió traducir una parte de la Biblia y varios libros litúrgicos. Cirilo incluso inventó un alfabeto conocido como glagolítico, derivado del alfabeto griego.

El dominio de la lengua eslava facilitó a los misioneros acercarse al pueblo. Dado que no se trataba de un idioma litúrgico oficial, Cirilo y Metodio tuvieron que dirigirse a Roma para defender su enseñanza. De este reto salieron airosos, apunta Stejskal.

“Gracias a las órdenes del Papa se extendió la lista de los idiomas litúrgicos; antes eran solamente tres, supuestamente los que estaban escritos en la cruz en la que murió Jesucristo. Después de 800 años, esta tríada se amplió por primera vez en otro idioma, precisamente gracias a estos hermanos. Fue un éxito inmenso y por eso los eslavos adoptaron una postura positiva a la misión de Cirilo y Metodio”.

La misión cristiana entre los eslavos resultó exitosa, a pesar de las condiciones desfavorables ocasionadas por el conflicto entre el Imperio de Gran Moravia y Francia oriental, que de vez en cuando desembocaba en enfrentamientos violentos.

“Metodio incluso acabó preso durante dos años y medio, hasta la intervención del Papa, quien había ordenado su liberación. Metodio regresó a la Gran Moravia donde tuvo que defender su posición. Después de su muerte, sus alumnos fueron expulsados de la Gran Moravia. Algunos incluso fueron sacados en cadenas. El príncipe moravo condenó la cultura en su territorio parcialmente a su fin”, señaló Stejskal.

Cirilo y Metodio (pintura de Jan Kohler), foto: Miloš TurekCirilo y Metodio (pintura de Jan Kohler), foto: Miloš Turek Los alumnos expulsados se refugiaron en Bulgaria, Polonia y la Bohemia Premislita, donde el legado de Cirilo y Metodio fue consolidándose con éxito.

Por su parte, todo lo que recordara a Cirilo y Metodio en la Gran Moravia tuvo que desaparecer, dando lugar de nuevo a la influencia de Francia Oriental. Se tardó muchos años en restablecer la tradición de Cirilo y Metodio en el territorio de la antigua Gran Moravia, que además iba acompañada de una gran polémica político-cultural.

El país estaba envuelto en un conflicto sobre la postura que adoptar al respecto, es decir, positiva o negativa. Jan Stejskal indica la importancia de seguir recordando la llegada de Círilo y Metodio.

“La misión de los hermanos bizantinos fue exitosa; el cristianismo y la escritura han sobrevivido, la lengua fue desarrollándose y se escribieron muchos documentos importantes. Ambos hermanos se merecen un gran reconocimiento por haber logrado este éxito, además con tanta energía, optimismo, fe, capacidad organizativa y conocimientos intelectuales. Todo esto va contra esa visión de los dos abuelos con la Biblia en la mano que apenas se mantenían de pie. Aunque no eran jóvenes, disponían de mucha energía y supieron enfrentar una dura realidad con éxito”.

Cirilo y Metodio para eclipsar al protestantismo

Cirilo y Metodio, foto: Miloš TurekCirilo y Metodio, foto: Miloš Turek En el pasado, la festividad para conmemorar la llegada de Cirilo y Metodio se celebraba en primavera. Jan Stejskal explica los motivos del traslado de este festivo al día 5 de julio.

“Aún hacía frío porque justo empezaba la primavera, pero otro motivo era también el hecho de que el 6 de julio se celebra la muerte del reformista religioso Juan Hus. Con el traslado se procuró que el festejo de Cirilo y Metodio pusiera en segundo plano a este día festivo vinculado con la reforma religiosa checa. Es un motivo del pasado, hoy día no es relevante”.

Jan Stejskal advierte sobre el peligro de olvidarse de un importante suceso histórico.

“Si queremos construir un país en una cultura, los cimientos tienen que ser firmes. Nuestro país cuenta con una herencia procedente de diferentes linajes aristocráticos, como los Jagellón o los Habsburgo, entre otros. Si quisiéramos construir una cultura nueva, algo que no se puede realizar ni en una década ni en un siglo, tendríamos que hacerlo con unos cimientos nuevos que se estuvieran construyendo a largo plazo. Es importante observar cuidadosamente lo que hacemos desaparecer de nuestra cultura, de lo que nos olvidamos y por qué nos olvidamos. Nada se puede retirar sin más, porque de esta forma nuestra cultura se descompondría”.

Patrones de Europa

Papa Juan Pablo II, foto: Bundesarchiv Papa Juan Pablo II, foto: Bundesarchiv Cirilo y Metodio fueron en 1863 declarados los patrones de todas las naciones eslavas, y 17 años después fueron oficialmente canonizados.

En 1980, el Papa Juan Pablo II declaró a los hermanos como patrones de Europa, destacando no solamente sus méritos culturales, sino también su lucha por unir la Iglesia Oriental y Occidental, y señalar un camino correcto de unión de los países europeos.

Los mayores festejos del Día de San Cirilo y San Metodio en la República Checa se celebran tradicionalmente en el municipio de Velehrad, en Moravia del Sur, considerado como el centro del antiguo Imperio de Gran Moravia, donde se dirigen cada año miles de peregrinos para asistir a la misa y recordar los valores cristianos.