El gobernador del Banco Nacional Checo obtiene el primer premio europeo

El gobernador del Banco Nacional Checo ha recibido uno de los premios más prestigiosos del sector: el título de gobernador bancario europeo del año de la revista The Banker.

Jiří Rusnok ha recibido el premio al mejor gobernador bancario europeo, otorgado por la revista The Banker, por abandonar la política de baja cotización de la corona e intentar cerrar una burbuja doméstica de bienes raíces.

Jiří Rusnok, foto: ČTKJiří Rusnok, foto: ČTK Jiří Rusnok no es el primer gobernador del banco nacional checo en ser considerado el gobernador del banco central europeo del año. Su antecesor, Miroslav Singer, recibió el mismo galardón en 2014 después de lanzar la llamada política de la corona baja, destinada a evitar la deflación cuando las tasas de interés ya habían llegado a cero y tenían que encontrarse otras herramientas para gestionar la economía.

El principal reclamo de Rusnok al título fue aliviando al país de la cotización baja de la corona, en vigor desde noviembre de 2013, bajo la cual el banco central se había comprometido a mantener la corona en alrededor de 27 coronas al euro. La política impulsó las exportaciones y al mismo tiempo encareció las importaciones, aumentando ligeramente la inflación.

La experiencia de otros países librándose de las reservas de divisas es una amplia prueba de que hay una buena y una mala forma de hacerlo. El banco central suizo bajó su política de franco bajo a euro a comienzos de 2015 sin advertencia y el resultado fue un alza súbita en la moneda local. Eso causó un gran daño a los exportadores locales, especialmente a las pequeñas empresas sin la sofisticación financiera necesaria para protegerse frente a tales perturbaciones cambiarias.

Mientras tanto, el Banco de Israel está bajo una creciente crítica por mantener su política a la baja del shekel a largo plazo, considerándose que ha estado en vigencia demasiado tiempo y que el impacto de poner fin a la política es ahora mayor, haciendo que el movimiento sea más problemático.

Los checos observaron la experiencia suiza y quisieron no repetirla. Decidieron que la mejor manera de hacerlo era gestionar las expectativas, mantener el mercado consciente de que el final de la política de baja corona se avecinaba y advertir que las intervenciones monetarias se mantendrían en reserva si la corona comenzaba a subir demasiado.

Cuando la política intervencionista terminó, la corona subió inevitablemente, pero no fue un aumento espectacular del estilo suizo, aunque a fines de año la corona era, junto con el zloty polaco, la segunda moneda más alta del mundo según la agencia de noticias Bloomberg.

El banco nacional checo también recibió elogios por tratar de ponerle un freno al auge inmobiliario local, que ha visto el aumento de los precios en Praga y otras ciudades importantes entre los más altos de Europa. Un movimiento aquí fue aumentar los depósitos que los compradores deben tener ahora antes de ser elegidos para cualquier préstamo hipotecario. Las hipotecas del cien por ciento son cosa del pasado. Y el banco también aumentó las reservas que posee para hacer frente a futuros problemas.