San Isidoro de Sevilla y los Checos

Hace dos aòos los checos comenzaron a traducir el magnífico compendio de todo el saber antiguo, las célebres "Etimologías", de San Isidoro de Sevilla. En 1998 fueron publicadas las primeras tres partes de este famoso compendio medieval, y recientemente apareció la parte décimo-sexta. Todo parece indicar que la casa editorial Oikumené prepara la traducción de los veinte tomos de las "Etimologías", escritas por el arzobispo de Sevilla en las postrimerías del siglo seis.

Se trata realmente de algo fascinante. En momentos en que Chequia, al igual que otras partes del mundo, vive una época de orgías consumistas y de libre mercado, aparece un grupo de intelectuales y filólogos clásicos, en su mayoría mujeres, que inician una obra de gran envergadura cultural, sin tomar en cuenta los dogmas de la oferta y la demanda. Y este grupo protagonizado por las filólogas Hana Sedinová, Irena Zachová y Lenka Karfíková se da a la tarea de enriquecer los conocimientos de la nación checa con uno de los monumentos de la cultura europea levantado en la Península Ibérica entre los aòos 560 y 636 por el polihistoriador y arzobispo sevillano, San Isidoro, cuyos restos mortales descansan en la Basílica de León. Ese monumento-enciclopedia del que por muchos siglos se nutrió la sabiduría medieval de Europa fue escrito en latín y se afamó con el título de "Etimologías".

Es un hecho bastante curioso que los checos hayan tenido que esperar más de mil aòos para poder conocer en su propio idioma esa obra legendaria, aunque los eruditos y cultos locales ya habían tenido acceso a la obra de San Isidoro en el idioma original o en traducciones a otras lenguas. Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta también el hecho de que a lo largo del siglo XX no habían existido oportunidades políticas, culturales o espirituales para dedicar sacrificios intelectuales a la reinterpretación del legado cultural del famoso jerarca católico de Sevilla. Pero hay que ser todavía más exacto.

La primera traducción checa de la obra de San Isidoro de Sevilla se realizó ya en 1607, pero en aquel entonces no se trató de "Etimologías", sino del libro "Sinónimos", también conocido en los mauscritos con el título de "Soliloquios". Dicho libro, escrito en forma de diálogo entre el Hombre y la Razón, fue traducido al checo por el noble de origen alemán, Sixto de Ottersdorf. De este libro, cuyo subtítulo es "De los sinónimos en la lamentación del alma pecadora", podemos destacar, por ejemplo, la siguiente reflexión:

"El que quiera estar siempre con Dios debe orar y leer frecuentemente, porque, cuando oramos, hablamos a Dios y cuando leemos, Dios nos habla a nosotros. Cuanto más se lee la Palabra Divina, mejor se comprende su riqueza, lo mismo que la tierra que más se cultiva es la que da más ricas cosechas". Así podemos leer en una traducción espaòola de "Soliloquios".

A los checos a los que nos gusta leer y que solemos comulgar con la tradición cultural de Europa, nos resta agradecer profundamente a la erudita y traductora, Hana Sedinová, por no vacilar en dedicar sus esfuerzos intelectuales a la interpretación checa de las Etimologías de uno de los patronos de Espaòa, San Isidor de Sevilla. Hasta el momento ha cumplido con cuatro tomos de los veinte.