El violonchelista checo que conquistó las Canarias

Kryštof Lecian, violonchelista checo experto en Vivaldi y Paganini, cambió abruptamente su carrera al trasladarse por amor a la isla de Gran Canaria. Seis años después y ya de vuelta en Praga, el músico nos cuenta su experiencia.

Kryštof Lecian, foto: archivo de Kryštof LecianKryštof Lecian, foto: archivo de Kryštof Lecian A ningún músico checo que sueñe con hacer carrera en otro país se le ocurriría nunca marcharse a las Islas Canarias, sin embargo este fue el insólito destino del violonchelista Kryštof Lecian, que en 2009 se lanzó a lo desconocido y emprendió una nueva vida en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, sin conocer apenas el idioma y sin ninguna promesa profesional.

El motivo no pudo ser otro que una mujer, nos cuenta.

“Yo llegué allí por amor, me enamoré aquí en Praga, porque me gusta la vida como Indiana Jones, así que me fui allí sin nada, sin ningún futuro próximo, sin ninguna promesa. Llegué para ver cómo sería, si tendría suerte o no. Claro que los comienzos fueron como todos los comienzos, muy duros, pero al final tuve suerte y me gustó mucho vivir allí en Gran Canaria, porque me gustan mucho los españoles, me gusta España”.

El corazón y no la cabeza, fue lo que le empujó a dejar atrás a una ciudad de tanta tradición musical como Praga, donde ya tenía una trayectoria de importancia. Sin embargo, Lecian asegura que el episodio praguense ya estaba cerrado y había llegado el momento de pasar página.

Kryštof Lecian, foto: archivo de Kryštof LecianKryštof Lecian, foto: archivo de Kryštof Lecian “Aquí yo tenía conciertos con la Dvořák Symphonic Orchestra. Teníamos conciertos en el Rudolfinum, en la sala con la mejor acústica de Europa. Y todos los conciertos estaban bajo el patrocinio del alcalde de Praga. Buenísimos conciertos. Luego también hice un proyecto con música electrónica, los 24 caprichos de Nicollò Paganini, porque yo soy un experto en Paganini. Hasta hoy soy el único que puede tocar sus 24 caprichos para violonchelo. Entonces podemos decir que en la República Checa había cumplido mi misión”.

Concretamente, con la Dvořak Symphonic Orchestra, Lecian efectuó más de cien conciertos, y si sumamos sus actuaciones en directo a título individual, la cifra se acerca a las 1.500 solo entre 2000 y 2009. A esto hay que añadir la realización del proyecto multimedia ‘Xofferus- Secret of Paganini´s Opus No 1’, que interpreta con su hermano Igor. En 2007 grabó con la pianista israelí Marina Kantor las sonatas completas de Beethoven, las dos sonatas de Brahms, la sonata de Franck y la pieza Zodiac 13, del compositor checo Jan Valt.

Empezando de cero en Gran Canaria

Kryštof Lecian en la edad de seis años, foto: archivo de Kryštof LecianKryštof Lecian en la edad de seis años, foto: archivo de Kryštof Lecian Kryštof Lecian comenzó su nueva vida en la soleada ciudad tropical de Palmas de Gran Canaria sin trabajo y sin más trasfondo que su pareja. No tuvo que esperar mucho, a pesar de todo, para dar con un golpe de suerte que le introdujera en los circuitos musicales de la isla.

“Puse un anuncio en el conservatorio para dar clases de violonchelo. El violonchelo ahí es muy popular, porque allí fue Pau Casals, que es, podemos decir, el Néstor de todos los violonchelistas del mundo. Comencé solamente con dos alumnos, y fue casualidad, no lo sé, uno era el director del conservatorio”.

Gracias a este contacto empezaron a abrirse puertas y a desplegarse ante el checo nuevas oportunidades personales y profesionales.

Kryštof Lecian, foto: archivo de Kryštof LecianKryštof Lecian, foto: archivo de Kryštof Lecian“Mi primer concierto ahí en Gran Canaria fue con una pianista fantástica que se llamaba Sandra González, e hicimos muchos conciertos con programa clásico. Después comenzó a haber interés por mi persona, como violonchelista de Praga. Y salieron artículos en prensa, Virtusosos en Concierto, también salí en revistas populares, no solamente sobre música. También grabé un videoclip para Antena 3, y estuvo saliendo durante un año siete veces por día”.

Esto fue precisamente lo que marcó la constante de los primeros años de Kryštof Lecian en la isla: por un lado conciertos, sobre todo en recepciones de políticos y actos públicos, y por otro una creciente popularidad social. Poco a poco fue convirtiéndose en una de las personalidades de Gran Canaria.

Lecian formó dos orquestas: Virtuoisi di Vivaldi y Virtuosi de Paganini, compuso cinco conciertos para violonchelo y orquesta sinfónica, escribió la música para una película, grabó las suits completas de Bach para violonchelo solo y las sonatas de Bach para este instrumento, entre otras piezas.

Kryštof Lecian, foto: archivo de Kryštof LecianKryštof Lecian, foto: archivo de Kryštof Lecian El punto de inflexión fue el reportaje publicado sobre él en una revista, que con el título de ‘Genio y virtuoso’ lo dio a conocer al que sería su principal público durante el resto de su estancia.

“Eso fue en realidad como una cometa para mi carrera. Y después me concentré en tocar para la aristocracia. Me dijeron: venga, puedes tocar para nosotros. Yo pensaba que tocaría música checa: Dvořák, Martinů… Al final tuve un gran éxito con Paganini, que es música italiana, como melódica. Entonces después tocaba para la aristocracia, pero no solamente en España, también en Francia, Marruecos o Italia”.

Sus conciertos para la alta sociedad lo llevaron también a Argentina, Chile, o incluso a Estados Unidos, donde tocó para el jefe de campaña de Barack Obama, Juan Verde.

Vuelta a Chequia

Ahora, arrastrado por obligaciones familiares, Kryštof Lecian y su esposa se han establecido de nuevo en Chequia, lo que supone, en cierta medida, el esfuerzo de un nuevo inicio, la reanudación de los contactos perdidos. La nueva etapa checa del violonchelista se presenta no obstante muy prometedora, al contar con un nuevo elemento de suma importancia, explica.

Kryštof Lecian en la edad de seis años, foto: archivo de Kryštof LecianKryštof Lecian en la edad de seis años, foto: archivo de Kryštof Lecian“Aquí tengo por fin, lo que yo siempre he querido, un representante profesional. Pero en la República Checa no había tenido buena constelación para los representantes que yo quería. Pero ahora tengo ofertas para no solamente en Chequia, sino también en Japón y en Estados Unidos”.

En estos seis años de ausencia, la vida ha continuado en Praga, y de la misma manera que Lecian medró en Gran Canaria, sus compañeros checos también se sitúan ahora en otro nivel, lo que supone un delicioso reto, comenta.

“Muchos, muchos cambios. Porque por ejemplo ahora mis colegas tienen más poder, tocan aquí y allá, y están más maduros, tocan mejor. Tocar con ellos es ahora más divertido, más profesional. Tenemos más experiencia para hacer buena música, y eso me gusta”.

Kryštof Lecian con su maestro Miloš Sádlo, foto: archivo de Kryštof LecianKryštof Lecian con su maestro Miloš Sádlo, foto: archivo de Kryštof LecianLa manera de tocar también es distinta, y acostumbrado a la exactitud y la rigidez españolas, Kryštof Lecian se ha lanzado ahora a disfrutar de nuevo de la visión más flexible del tiempo que poseen los músicos checos.

“Los músicos españoles eran diferentes, no quiero decir peores o mejores, pero diferentes. Por ejemplo, los músicos españoles están muy pegados al ritmo, totalmente al ritmo, después yo practicaba con metrónomo. Es fantástico. Pero los checos, con Dvořák, podemos acelerar, podemos retardar, y un poquito jugar con el tiempo. Eso antes no lo podía hacer, y ahora estoy disfrutando aquí. Hasta los checos me dicen: mira, es mucho, es mucho, ahora lo has hecho muy romántico. Ahora necesito hacerlo más romántico, y me gusta”.

Uno de los primeros trabajos de Lecian al volver fue la grabación junto a la Orquesta Real Checa de las Cuatro Estaciones de Vivaldi, la Carmen Fantasy de Sarasate y otras obras en directo en la palacio Colloredo-Mansfeld.