Anežka Charvátová, una vida consagrada a la traducción

Ha traducido al checo a autores clave de la literatura hispanoamericana como Bolaño, Arenas, Sepúlveda, Sábato o Vargas Llosa. Anežka Charvátová es una de las traductoras checas más destacadas de la actualidad.

Anežka Charvátová, photo: Tomáš Vodňanský, ČRoAnežka Charvátová, photo: Tomáš Vodňanský, ČRo Las letras iberoamericanas nunca podrán pagar la deuda contraída con Anežka Charvátová, responsable de haber trasladado a la lengua checa a autores de la talla de Ernesto Sábato, Roberto Bolaño, Reinaldo Arenas, Carlos Fuentes, Luis Sepúlveda, Isabel Allende o Guillermo Cabrera Infante.

Charvátová traduce además del francés y el italiano, llevó de hecho al checo la obra ‘El Número Cero’ de Umberto Eco, y forma en la Universidad Carolina a nuevos profesionales. Es sin duda una profesión soñada por muchos amantes de las letras, más si tenemos en cuenta que la mayor parte de los traductores se dedican más bien a manuales y textos de marketing antes que a novelas.

Al explicar sus inicios, Charvátová subraya la vocación literaria con la que ya llegó a la universidad.

“Yo estudié literatura, así que esta fue mi primera pasión, y la traducción vino después. Yo cuando estudié existía ya la traductología, pero yo estudié filología moderna: español y francés. Y gracias a la profesora que tuvimos, la excelente Hedvika Vydrová, que nos daba clases de literatura latinoamericana, me enamoré de esta literatura. Luego cuando tuve la oportunidad de traducir una novela, lo hice y se hizo solo todo”.

Esta oportunidad llegó tras varias traducciones de artículos y ensayos, y gracias a su posición como conocedora de la literatura del otro lado del charco.

Foto: Fabula Tus QuetsFoto: Fabula Tus Quets “Fue justamente una casualidad, que un colega hispanista, Vít Urban, ya fallecido, desgraciadamente, que estaba trabajando para la editorial Český Spisovatel, me preguntó mi opinión sobre un libro que acababa de ser publicado en español. Él sabía que yo había estado en Cuba, que me interesaba el tema de la literatura cubana no oficial, disidente. Me pasó el libro para que lo leyera y me encantó, era otra visión de Cuba. Le dije que sí, que esto había que publicarlo, y me dijo: ¿y por qué no lo traduces?”

De Reinaldo Arenas más tarde acabaría traduciendo también ‘El Portero’. Precisamente otro gran escritor cubano, Guillermo Cabrera Infante, centra la conversación a la hora de comentar cuál ha sido la pieza más difícil de traducir.

“El reto mayor fue la novela ‘Tres Tristes Tigres’ de Guillermo Cabrera Infante. Muy difícil pero también fue un trabajo que me dio mucho alegría y también fue muy creativo. El trabajo no fue como penoso, me gustó mucho. Por ejemplo, cuando traducía la última novelita de Carlos Fuentes, ‘Vlad’, casi fue más difícil para mí, había cosas que no me pegaban. No había lógica en el desarrollo de la acción y eso a mí me crea muchos problemas. Necesito sentir que el libro me gusta mucho, como si lo hubiera escrito yo”.

Una literatura más enérgica

Anežka Charvátová ha traducido novelas de diferentes países, lidiando así con el vocabulario y formas de expresión particulares de cada región. Desde su visión general de la literatura latinoamericana considera que hay grandes bloques dentro de esta, pero que al mismo tiempo se trata de un caso aparte, diferente de la literatura europea.

“Creo que hay varias zonas en la América Latina que tiene mucho parecido, entonces se puede hablar de la zona del Caribe: la literatura cubana pero también una parte de la literatura colombiana, algo de la literatura centroamericana. Luego hay la literatura de la Plata, con los argentinos, o del Cono Sur, con los chilenos, que tiene muchas características en común. Luego la mexicana, que es un poquito aparte. Pero toda esta literatura sí se puede decir hispanoamericana, creo que es muy diferente de la literatura europea, de la vieja literatura, del viejo continente. Me parece que tiene más energía, más vitalidad, y eso es lo que me gusta”.

“Pero toda esta literatura sí se puede decir hispanoamericana, creo que es muy diferente de la literatura europea, de la vieja literatura, del viejo continente. Me parece que tiene más energía, más vitalidad, y eso es lo que me gusta.”

A la hora de nombrar las cualidades que atraen al lector checo hacia la literatura de América Latina, Charvátová menciona precisamente esta mayor energía, así como su exotismo y la marcada diferencia con el estilo al que se está acostumbrado en la República Checa.

La importancia de la literatura latinoamericana en el mercado editorial checo ha pasado por dos fases, explica Charvátová.

“Yo diría que tuvo mucha repercusión en los años 60 con el boom y aquí también se estaba abriendo mucho el mercado de libro antes del 68, así que llegaron muchos autores nuevos y la gente se acostumbró a leerlos. Incluso después del 68, cuando vino de nuevo la censura y lo que llamamos la normalización, muchos de los autores latinoamericanos se podían publicar y para los checos fue poder leer libros buenos en el desierto intelectual que teníamos aquí. Luego en los años 90 y a comienzos del nuevo milenio se ha perdido bastante esa costumbre de leer a los latinoamericanos y vinieron muchos más autores, si dejamos aparte a los autores y los alemanes, se empezó a traducir más de España. Antes del 89 no se traducía a tantos autores españoles, por razones también políticas, obvio”.

Una traductora polifacética

Al mérito de traducir literatura de tan alta calidad, cabe mencionar que el español era originalmente la segunda lengua extranjera de Charvátová, que estaba especializada en francés. La traductora domina asimismo el italiano, con el que también ha trabajado profesionalmente.

Esta combinación de idiomas en su equipaje, lejos de estorbarle, le supone una ventaja, nos cuenta.

'Olor a café', foto: Typo'Olor a café', foto: Typo “Eso puede ser un problema cuando uno habla, porque de repente se te meten las palabras de otro idioma, pero al traducir, al contrario, te ayuda mucho. A veces si no conozco una palabra en español pero veo que se parece a una francesa, me ayuda. Y todos son idiomas romances y la estructura gramatical se parece mucho, así que basta saber traducir bien de un idioma y con los demás es más fácil”.

Del francés ha traducido la obra ‘Cómo hacer el amor con un negro sin fatigarse’, del autor haitiano Dany Laferrière, del que por cierto está traduciendo actualmente ‘Olor a café’. Otra obra en preparación es ‘La Sinagoga de los Iconoclastas’, escrita en italiano por el argentino Rodolfo Wilcock.

Además de su labor como traductora, Anežka Charvátová es también profesora en la Universidad Carolina de Praga, donde imparte talleres prácticos para futuros traductores, historia de la traducción y enseña el proceso de edición de un libro, desde la selección de la obra hasta la distribución.

Charvátová ha sido premiada con el galardón Magnesia Litera, y en dos ocasiones con el Josef Jungmann.