Treinta fuentes de salud: Así podríamos llamar las aguas termales medicinales que brotan en el balneario de Janské Lázne, situado en las faldas del Monte Negro, en la sierra de Krkonose. En esta edición les hablaremos sobre la explotación de sus propiedades curativas.

Ignoramos quién fue el primero en bañarse en las aguas termales que brotan a la vista de la cumbre de Snezka, la montaña más alta de la República Checa. Un cronista del siglo XVI de la cercana ciudad de Trutnov escribió que una de las fuentes calientes fue descubierta en 1006 por Jan de Chockov, miembro de la comitiva militar del hidalgo Trautenberg. El manantial se llamaría desde entonces Januv pramen: Fuente de Juan.

Los historiadores opinan que se trata de mera leyenda y que los verdaderos descubridores de las fuentes termales en la Edad Media fueron los mineros que extraían oro y plata en las cercanías.

Las primeras noticias fidedignas sobre las fuentes datan del siglo XIV. Posteriormente fue construida cerca de los manantiales una capilla consagrada en julio de 1451 por el nuncio apostólico Aeneo Silvio, el futuro Papa Pio II. En aquella ocasión el dignatario tomó un baño en las aguas medicinales.

La aguas termales empezaron a explotarse en el siglo XVI, aunque de forma todavía muy rudimentaria. Al lugar, que se llamaba en aquel entonces Caldas de San Juan, acudían procesiones de peregrinos de Bohemia y de la vecina Silesia para beneficiarse de los efectos curativos de las fuentes.

La transformación del pueblo en un balneario se debe al hidalgo Jan Adolf Schwarzenberg que mandó construir en 1675 varios establecimientos termales. Y por su encargo fue redactado un tratado científico sobre las aguas de Janské Lázne.

El mayor florecimiento del balneario data desde principios del siglo XX cuando el ayuntamiento de Janské Lázne adquirió los establecimientos balneoterapéuticos y empezó a explotarlos por su cuenta.

En 1935 fue inaugurado en Janské Lázne el primer establecimiento balneario de Europa para el tratamiento de pacientes con poliomielitis, siguiendo el ejemplo del balneario de Warm Springs, Estados Unidos. En ambos lugares la composición de las aguas minerales es muy parecida.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el tratamiento de la polio en Janské Lázne ganó renombre mundial. Sin embargo, cuando la poliomielitis fue prácticamente erradicada, el balneario se centró en el tratamiento de pacientes con otros diagnósticos.

En la actualidad se tratan en Janské Lázne principalmente pacientes que padecen enfermedades neuromusculares y personas que necesitan rehabilitación posoperatoria tras sufrir accidentes. El tratamiento en Janské Lázne se recomienda también a niños que padecen afecciones del aparato respiratorio.

Para la recuperación de los pacientes sirven sesiones individuales de gimnasia y de electroterapia y baños. En la actualidad se utilizan para el tratamiento principalmente dos manantiales termales, la Fuente de Juan y la Fuente Negra, cuya temperatura es de 27 grados.

Las aguas termales brotan de una capa, situada entre los 700 y los 1400 metros. El agua mineral se acumula en los huecos de la piedra caliza, lo que determina sus características:A la superficie brotan aguas carbonatadas con calcio y sodio. Un litro contiene unos 300 miligramos de minerales disueltos, sobre todo calcio, y 6 miligramos de dióxido de carbono.


Foto: Kristyna Makova